Opinión

La leyenda negra de la conquista de América

Por
  • LAURA ALINS RAMI
OPINIÓNACTUALIZADA 26/06/2019 A LAS 02:00

Resulta chocante que períodos brillantes de nuestra historia y que habrían de llevarnos a un justo orgullo nacional se presenten en muchos media, entre historiadores y en determinados círculos políticos como páginas negras, de las que es preciso abominar.

Causa pavor este desprecio por la verdad, esta ideologización de la historia que reniega de nuestra historia, y en muchos casos de nuestra más insigne historia. Son numerosas las leyendas negras con las que se pretender mentir sin ningún sonrojo, sin contrastar hechos u ocultando otros. Es el caso del impresionante acontecimiento de la Conquista de América por parte de España. Después de soportar tantas falsedades en los medios de comunicación españoles acerca del mismo resulta difícil resistirse a escribir unas líneas, aun sabiendo que en tan breve espacio vamos a ser escasamente justos con él. Cuanto escribo lo tomo del libro de Vittorio Messori, Leyendas negras de la Iglesia, libro que recomiendo vivamente a quienes no estén dispuestos a aceptar sin crítica ni análisis la versión oficial de numerosos acontecimientos históricos.

Los servicios de propaganda británicos y holandeses (desde el siglo XVI Gran Bretaña y Holanda se inventaron la "leyenda negra" de la barbarie y opresión practicadas por España, con la que estaban enzarzadas en la lucha por el predominio marítimo) se encargaron en su momento, con gran fortuna, de denigrar la Conquista Española. Ahora esta tendencia, cuajada de prejuicios, está de moda. No negaremos que la gigantesca epopeya tuvo sus luces y sus sombras; pero son éstas últimas las que se prodigan, magnifican y tergiversan. Siguiendo a Messori presentamos, entre muchas, sólo algunas pinceladas destacables que cuestionan la versión oficial: - Las increíbles victorias de un puñado de españoles contra miles de guerreros no se debieron a los arcabuces y los escasos cañones (poco útiles en aquellos húmedos climas), sino, sobre todo, al apoyo de los indígenas oprimidos por los incas y aztecas. "Más que como usurpadores, los ibéricos fueron saludados en muchos lugares como liberadores". En tres siglos de dominio hispánico no se produjeron revueltas contra los dominadores, a pesar de que, por el reducido número de éstos, hubieran podido ser eliminados.

- De 1509 a 1559 los españoles que llegaron a las Indias Occidentales fueron muy pocos, 500 por año, es así 27.787 en ese medio siglo.

- Mientras que los pieles rojas que sobrevivieron en América del Norte son unos cuantos miles, en la América ex­­-española y ex­-portuguesa, la mayoría de la población o bien es de origen indio o es fruto de la mezcla de precolombinos con europeos y con africanos. En América del Sur (al contrario que en el norte), en la zona mexicana, andina y brasileña, casi el noventa por ciento de la población, o bien desciende directamente de los antiguos habitantes, o es fruto de la mezcla entre los indígenas y los nuevos pobladores. Los católicos españoles y portugueses no dudaron en casarse con indias, a quienes veían como seres humanos, iguales a ellos.

- Ciertamente durante la Conquista millones de indios murieron en América Central y del Sur. Fue debido, no a las armas, sino a los letales virus procedentes del Viejo Mundo. El choque microbiano y viral que, en pocos años, causó la muerte de la mitad de la población autóctona de Iberoamérica ha sido estudiado por la Universidad de Berkeley. El fenómeno es comparable a la peste negra procedente de India y China, que asoló Europa en el siglo XIV - Los Reyes Católicos se comprometieron a la evangelización de las tierras conquistadas por Cristóbal Colón. Esto les ha supuesto el título de genocidas de los indios y promotores de su esclavitud. Pero la historia verdadera es, una vez más, bien distinta. Siguiendo a Jean Dumont: "la esclavitud de los indios existió, pero por iniciativa personal de Colón, cuando tuvo los poderes efectivos de virrey de las tierras descubiertas; por lo tanto, esto fue así sólo en los primeros asentamientos que tuvieron lugar en las Antillas antes de 1500. Isabel la Católica reaccionó contra esta esclavitud de los indígenas (en 1496 Colón había enviado muchos a España) mandando liberar a los esclavos de los Colonos en Canarias. Mandó que se devolviera a las Antillas a los indios y ordenó a Francisco de Bobadilla, que los liberara, y éste, a su vez, destituyó a Colón y lo devolvió a España en calidad de prisionero por sus abusos. A partir de entonces la política adoptada fue bien clara: Los indios son hombres libres sometidos, como los demás, a la Corona y deben ser respetados como tales en sus bienes y en sus personas".

Este texto viene corroborado por el codicilo al propio testamento de la Reina Isabel, documento extraordinario, sin igual en la historia colonial de ningún país: "...suplico al Rey mi señor y ordeno a mi hija y su marido que no consientan que los nativos y los habitantes de dichas tierras conquistadas y por conquistar sufran daño alguno en sus personas o bienes, sino que sean tratados con justicia y humanidad y que si sufrieren algún daño, lo repararen" - La Universidad de Salamanca para proteger a los indios crea una escuela de juristas que elaborará el derecho internacional moderno, sobre la base fundamental de la "igualdad natural de todos los pueblos". Los pueblos de América Central habían caído bajo el terrible dominio de los invasores aztecas, uno de los pueblos más feroces de la historia, con una religión basada en los sacrificios humanos masivos. Durante las ceremonias, que todavía se celebraban cuando llegaron los conquistadores, se llegaron a sacrificar a los dioses aztecas hasta 80.000 jóvenes de una sola vez; la ofrenda de corazones humanos jóvenes debía ser ininterrumpida. Las mujeres no vírgenes eras decapitadas. También los incas oprimieron tremendamente a los indios. De no haber sido por la llegada de los españoles, los indígenas –que lógicamente colaboraron con los españoles- habrían quedado reducida al mínimo.

- El historiador no católico, Arnold Toynbée recuerda que los misioneros de todo el imperio español (América y Filipinas), en lugar de pretender que los indígenas aprendieran castellano, estudiaron ellos las lenguas indígenas. En el virreinato de Perú, en 1596, en la Universidad de Lima se creó una cátedra de quechua. Nadie podía ser ordenado sacerdote católico en el virreinato si no dominaba esta lengua. Los misioneros católicos convirtieron innumerables dialectos (lenguas mexicana, mata, bisaya, tagala, guaraní, aymara…) en lenguas escritas, dotadas de gramática, diccionario y literatura. Felipe II dirigió estas palabras en 1596 al Consejo de Indias: "No parece conveniente forzarlos a abandonar su lengua natural; sólo habrá que disponer de unos maestros para los que quieran aprender voluntariamente nuestro idioma". Y sin embargo la leyenda negra acusa a la monarquía y a la Iglesia de destruir las culturas indígenas y de genocidio cultural. La verdad nos descubre que, adelantado el siglo XVIII, en que los filósofos ilustrados y los ministros masones ejercieron su influjo en las cortes de Madrid y Lisboa, fue cuando se fue desmontando todo el sistema de protección a las lenguas y cultura indígenas.

- La colonización ibérica (al contrario que la anglosajona) a pesar de sus errores y horrores llevó a la compenetración de las culturas. La evangelización ibérica, asumida como tarea esencial por la corona, junto a los gastos y la organización, no fue forzada, caló profundamente en la población y perduró en la historia; como botón de muestra la Cristiada mexicana en el XIX, en que miles de mejicanos de todas las clases sociales dieron su sangre contra la descristianización violenta del país.

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