Opinión

Prevención y extinción de incendios forestales en Los Monegros

Por
  • CUADRILLAS 64 DE ALCUBIERRE,45 DE MONEGROS Y EL RESTO DE TRABAJADORES,CAMIONEROS Y VIGILANTES DE LOS MONEGROS
OPINIÓNACTUALIZADA 08/08/2019 A LAS 02:00

Llevamos años trabajando en la sierra de Alcubierre y el resto de montes de la comarca de Los Monegros. Somos gente de aquí que queremos vivir en nuestros pueblos. Así llevamos años apagando pequeños incendios en la sierra de Alcubierre y el resto de Los Monegros, siempre llegando a tiempo para poderlos sofocar. Incendios que se quedaban en pequeños conatos que no trascendían a nadie. Pero esta vez no pudimos llegar a tiempo, fue muy rápido.

Unos inconscientes con un buggy habían desatado un gran incendio forestal. La torre de vigilancia de Puchinebro lo había detectado en seguida, los vigilantes son nuestros ojos, y los medios fuimos rápidamente activados. Al llegar nos encontramos con un incendio descontrolado a más de 40 º C de temperatura, con una humedad de menos del 20% y un bochorno racheado y fuerte. El fuego corría por todos los lados con gran fuerza y virulencia, fue un incendio muy complicado y peligroso.

Hay que reconocer la agilidad y la profesionalidad del agente forestal Raúl Gracia quien, en los primeros momentos y en el desarrollo de aquel fatídico 23 de julio, fue vital para controlar un fuego con una alta potencialidad destructiva y que amenazaba la gran masa forestal de la sierra de Alcubierre. Gracias Raúl por darlo todo, tiempo, implicación y esfuerzo, también durante el resto de los días.

También gracias al resto de Agentes de la protección de la Naturaleza, Cuadrillas de "Bomberos y Bomberas forestales", camioneros y camioneras del Gobierno de Aragón, medios aéreos, bomberos, personal de protección civil, de Sarga y del departamento de medioambiente. Nosotros jugábamos en casa, pero como todos y todas, en cualquier lugar, todo el mundo lo da y lo dio todo.

Especial fue la actuación de los vecinos, de los agricultores que acudieron con sus tractores, poniendo incluso su vida en peligro. Fue un gran trabajo que realizaron, un ejemplo de implicación que deberían tomar nota en las altas esferas, pero ellos parecen que no viven con los pies en el suelo, en la tierra. Vecinos y vecinas de Leciñena y Perdiguera acudieron a ayudar, a colaborar en apagar sus tierras y sus montes, a preparar avituallamiento, solidaridad y agradecimiento, un ejemplo y orgullo de nuestra gente. Gente que sufrió por el Santuario de Magallón que podría haber sido pasto de las llamas. Por nuestra parte gracias a todos y todas las personas que han participado, se han involucrado y han sufrido con el devastador incendio.

Llevamos años sufriendo por esta sierra, trabajando en ella, sobresaltándonos cada vez que nos decían que se veía un humo por la sierra. Esta vez no era un simple humo, era una gran columna de grandes dimensiones. En este incendio no vino ninguna autobomba de Sariñena, la que corresponde a Los Monegros, vinieron otras, de más lejos. Hace pocos días nos habían quitado la autobomba de Sariñena, lo denunciamos públicamente, pero poco caso nos hicieron.

En una comarca sin bomberos duele más que nos quiten medios, nuestra comarca es muy grande y el riesgo resulta proporcional. Ahora continuaremos mermados de medios, parece que a nadie le importa. Seguiremos con nuestra precariedad, despedidos de un día para otro o sin saber que será de nosotros a partir de agosto.

La sierra de Alcubierre necesita gente que trabaje en ella, gente que asentamos población, que conocemos sus caminos y parajes, que la queremos y estamos dispuestos a todo. Fuimos los primeros en llegar y tras más de una semana apagando cada humero, preocupados ante cualquier posible reproducción, abarcando un gran perímetro, nos retiramos con la cabeza bien alta. Nos marchamos para quedarnos y continuar trabajando en ella, esperamos en su recuperación, en nuestra sierra de Alcubierre, en la gran familia que somos y seremos.

Gracias a todos y todas.

Etiquetas