Opinión

El silbido

Por
  • ANTONIO NADAL PERÍA
OPINIÓNACTUALIZADA 06/09/2019 A LAS 02:00

No sé silbar (tampoco me he propuesto aprender) ni me gusta que la gente silbe. Es un sonido que me parece demasiado estridente y desagradable porque quien silba (generalmente un hombre) lo hace con mucho ruido, para llamar la atención, protestar o avisar; lo que consigue además es molestar a quien se encuentre cerca.

En algunas partes del mundo se utiliza como medio de comunicación para transmitir mensajes simples, pero también existen lenguajes silbados como el silbo gomero de las islas Canarias. El silbido turco se utilizaba mucho antes de la llegada del teléfono en pequeños pueblos de Turquía. Científicos de este país demostraron que el silbido turco requiere el uso de los dos hemisferios cerebrales por igual. El recuerdo más antiguo que tengo del silbido es el de de mi padre cuando regresaba a casa, silbaba de una forma característica mientras subía las escaleras para anunciar que llegaba. También recuerdo al Rey del Silbido, Kurt Savoy, un músico español especializado en el silbido que fue muy famoso en los años 60 y 70 por sus apariciones en la televisión. Hay páginas web que te ofrecen la posibilidad de aprender a silbar, ya que muchas personas son incapaces de dominar esta especialidad, que califican de arte. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Maastrich (Países Bajos) ha revelado que se nos da mejor silbar que cantar porque nuestro control sobre los músculos de la laringe está menos desarrollado que que el control sobre nuestros labios y nuestra lengua, por lo que producir silbidos nos resulta más fácil que emitir sonidos melodiosos con la voz. Yo ni canto ni silbo, en un país en donde salen cantantes hasta debajo de las piedras. Si el silbido suena a buena música, sin duda que es un arte.

Se utiliza a menudo en música country, folclore e indie. Existen dos modalidades de silbato: con los dedos y con la lengua. Silbar con los dedos dentro de la boca me parece un gesto de lo más ordinario. La otra forma de silbar, más fina y difícil, es con los labios. El interior de la boca actúa a modo de caja de resonancia y la modulación se origina en la garganta. Lo que no sabía es que existía un concurso mundial de silbidos, celebrado recientemente en California, y que ha ganado una mujer de 36 años, de nombre Akiko Shibata, con la ayuda de una caja de música.

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