Opinión

El informe adolece de una mala interpretación

Por
  • JOSÉ MORALES MARTÍN
OPINIÓNACTUALIZADA 19/09/2019 A LAS 02:00

Hace unos días leía un informe de la ONU Mujeres en la que se decía que "llama a las familias un lugar "oscuro" para las mujeres". Hay indicios de que el informe se publicó apresuradamente, con faltas de ortografía y errores gramaticales, pero parece que el informe no se revisó fuera de los revisores con ideas ideológicas similares. El informe dice que pensadoras feministas que "fueron las primeras en incorporar los asuntos domésticos y familiares a la teoría y la práctica de la política y el estado", ignorando los legados bien documentados de hombres y mujeres a lo largo de la historia que lo han hecho.

El informe adolece de una mala interpretación del derecho internacional de los derechos humanos, invocando con frecuencia las opiniones personales de los órganos de expertos de las Naciones Unidas. El informe cita los "Principios de Yogyakarta", redactados por activistas y personal de la ONU, que reinterpreta todas las leyes de derechos humanos con nuevos significados sobre la base de la orientación sexual y la identidad de género. El informe no menciona que tales documentos no son vinculantes y han sido rechazados por los estados miembros de la ONU. No obstante, el informe cuenta con esos gobiernos para hacer cumplir las interpretaciones impugnadas de la ley. Dirige sus recomendaciones a los gobiernos como los "principales responsables de los derechos humanos" con "poder y capacidad para lograr cambios legales y políticos" para "la población en general".

"Las familias no están fuera del alcance de los derechos humanos", dice el informe, al argumentar que las naciones dan mucho reconocimiento y apoyo financiero a las parejas que cohabitan como a las parejas legalmente casadas. De hecho, la familia, como la "unidad de grupo fundamental de la sociedad", según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, existe antes del Estado.

Es un principio básico de los derechos humanos que son inalienables. Los derechos de las personas casadas, los padres y los miembros de la familia no pueden ser entregados o eliminados, ni cambiados de naturaleza, por el Estado. Al no representar con precisión los derechos humanos, por su visión "oscura" y pragmática de la vida familiar, el informe es, en el mejor de los casos, una oportunidad perdida para brindar servicios a las mujeres del mundo.

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