Opinión

Tomate Rosa, un salto imparable en la cooperación

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  • DIARIO DEL ALTOARAGÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 22/09/2019 A LAS 02:00

E L DÉCIMO ANIVERSARIO de la Asociación de Hortelanos Tradicionales y Amigos de la Huerta del Alto Aragón, con el eje puesto en la que pronto sería Marca Nacional del Tomate Rosa, se convirtió en una gran fiesta de la cooperación de la que, cerrada la celebración e iniciado el trabajo en cada uno de los contrayentes del compromiso, cabe esperar unos resultados extraordinarios. Congregar en torno a voluntades comunes, apoyos en la comercialización, intercambio de experiencias, estrategias cruzadas de márquetin y optimización de recursos sólo puede ofrecer rendimientos y apertura del Ternasco de Aragón, Jamón de Teruel, Cebolla de Fuentes, Vinos del Somontano, Longaniza de Graus, Trenza de Almudévar y el propio oro rojo barbastrense. Tal y como quedó reseñado en el transcurso de la ceremonia, se trata de sellar los lazos para funcionar como "una familia numerosa", diversa y creativa, leal e innovadora por la concurrencia de tan excelentes productos que, en realidad, constituyen la consecuencia de la sabiduría arraigada y de los impulsos de generaciones hasta conducir a las actuales, que han de coincidir en la filosofía de que para avanzar con mayor solvencia un carro empujado por todos encontrará metas incluso insospechadas.

Son los firmantes del protocolo de hermanamiento frutos reconocidos, definidos por la autenticidad, arraigados en el deseo de apuntalar y hasta acrecentar la población en el medio rural, seguros de sus ideas de una gastronomía sostenible, social y saludable desde el origen hasta el destino, con la certeza de que en solitario han abrazado hitos impensables hace muy pocos años, pero en comunión los réditos pueden multiplicar por mucho sus efectos. Barbastro ha congregado a todos ellos y asumido su rol motor, ahora todos entran en una cofradía sin techos.

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