Opinión

Ni depredan el territorio, ni va de ladrillos

Por
  • IGNACIO IGLESIAS CASTELLARNAU
OPINIÓNACTUALIZADA 29/09/2019 A LAS 02:00

El pasado sábado 21 de septiembre en el artículo publicado en el DIARIO DEL ALTOARAGÓN, el diputado por Izquierda Unida, señor Álvaro Sanz, sentenciaba con respecto al debate en el pleno de las Cortes de Aragón que este tipo de proyectos "Depredan el territorio y van en contra de las políticas de cambio climático, por lo que pidió su paralización". Creo que tales afirmaciones demuestran que el señor Sanz vive en un mundo desconectado de la realidad, propio de políticos irresponsables. "Este tipo de proyectos depredan el territorio", o sea, que tan solo ampliar el dominio esquiable de Cerler es depredar el territorio. Depredar el territorio es dificultar estas actuaciones en una zona del Pirineo en que el municipio de Montanuy ha perdido la mitad de su población desde 1970, mientas que en Benasque se ha multiplicado por tres. "Depredar el territorio" es construir una estación de esquí en una zona de montaña donde la nieve es un recurso natural disponible e inherente a su orografía. ¿Que sería del Pirineo hoy sin estaciones de esquí Si usted hubiese visitado los valles alpinos de Italia o Austria, por citar algunos, se daría cuenta de cómo una planificación impecablemente tutelada por la administración, ha posibilitado fijar población al territorio y es el paradigma en la combinación de ocio, desarrollo, naturaleza y sostenibilidad. ¿Allí también han depredado el territorio Y la ampliación de Cerler, señor diputado, en su proyecto actual, no va de ladrillos, ni tan solo uno en la primera fase del actual proyecto. Y para culminar su estelar argumentación y en relación con el cambio climático, señalar que, como en cualquier dominio esquiable se basa en la nieve disponible y se apoyaría con innivación artificial cuando sea preciso.

Por favor, basta de hipocresía, descienda de su mundo irreal. Le invito a pasar una semana con los ganaderos del valle para que al menos conozca su dura realidad y se dé cuenta de que aun llegando tarde, la ampliación del dominio esquiable es la última oportunidad para salvar un valle agonizante que resiste, que sueña en que un futuro para los jóvenes es posible y donde la actividad agrícola-ganadera cuenta con sus últimos titanes.

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