Opinión

El arte de la educación y el valor de la persona

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 15/12/2019 A LAS 01:00

L A CELEBRACIÓN del cuadragésimo aniversario de EHUSI-FSIE se convirtió en una exaltación de los valores intrínsecos de la educación, que más allá de la evolución propia de los tiempos en la que caminan sus profesionales para adelantar a los estudiantes a la realidad social, están impregnados de la esencia del humanismo y de la grandeza de todo un arte. La fiesta transcurrió en medio de un jubiloso ambiente festivo y se erigió en un gran alegato de toda la familia que concurre en torno a los centros concertados y privados, amén de un canto de los conceptos inclusivos.

Naturalmente, también sirvió -habida cuenta además la generosa presencia de autoridades educativas y sociales- para reivindicar y para concienciar a la comunidad de que la mejora de las condiciones de los docentes representa la garantía más preclara de la optimización en la calidad educativa, objetivo imprescindible -aunque no único, por supuesto- de unos colectivos que debieran estar realmente en la cabeza de la consideración de los ciudadanos por la trascendencia de su tarea para la transformación más virtuosa de la comunidad.

El acto en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner favoreció también, gracias a la pericia y sensibilidad de los organizadores, el ensalzamiento de los paradigmas personales y grupales que han auspiciado la evolución tanto del sindicato como de la propia sociedad. El homenaje a los profesores, a los directores, a los centros, a las funcionarias que concentran su trabajo para dar fluidez y facilitar el funcionamiento de la concertada, desembocó en el tributo al recuerdo inspirador de Javier Osés, ejemplo que fue en vida y cuya remembranza contribuye a encarar cada situación en la vida con la templanza y la sabiduría que definió al prelado. Un maestro de la prédica y la práctica.

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