Opinión

Fiel a la espera

Por
  • MARÍA BEGOÑA SIERRA ACÍN
OPINIÓNACTUALIZADA 23/12/2019 A LAS 01:00

Nuestra esperanza, la esperanza cristiana, es parte de la fe, que nos estimula a construir con nuestro esfuerzo un mundo más solidario, más humano.

Creemos que es posible la transformación del hombre de hoy, que puede encontrar el horizonte perdido.

Creemos que la verdad brillará sobre la oscuridad, la mentira y el engaño.

Creemos en el perdón, en el amor, en la comprensión, más que en el odio y la venganza.

Creemos que nuestro esfuerzo, aunque sea pequeño, contribuirá a la construcción del mundo.

Creemos que la felicidad nos llenará en la medida que hagamos felices a los otros.

Creemos que la esperanza es fruto de nuestro trabajo personal, y que Dios nos da fuerza para ello.

Creemos que la esperanza cristiana nos fortalece en los momentos duros y de lucha.

Creemos que el triunfo personal vendrá con la actitud activa, ilusionada y con búsqueda diaria.

Creemos que el hombre de esperanza es el caminante que va abriendo día a día nuevos caminos. Se hace camino al andar, pero con la mirada fija en la estrella que le guía.

Creemos que el hombre de esperanza goza de una paz interior, de una alegría de vivir, que inunda con su testimonio la vida de sus semejantes.

Dios constituyó a la Virgen María en signo o señal de esperanza para todos. María como Abraham, esperando contra toda esperanza, creyó. Creyó en el instante de la Anunciación. Creyó que el poder del Altísimo se convertiría en la Madre del hijo de Dios, según la revelación del ángel: El que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

Les deseo que pasen felices navidades en familia y que el próximo año sea próspero para todos.

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