Opinión

Lucha de gigantes

Por
  • José María Paraled Basols y familia
OPINIÓNACTUALIZADA 29/12/2019 A LAS 01:00

La última hospitalización fue una lucha de gigantes. Entre mi vida y la enfermedad. Entre el espíritu y mi corazón. Quienes han navegado cerca de Caronte entienden, en fin, este conflicto y sentimientos.

Diciembre afortunadamente se resolvió como se resuelven el adviento y la esperanza cristiana, porque estas semanas de ingreso han sido para mí un camino hacia la Navidad, en este caso, hacia el calor de Sariñena. Poder sentir la Nochebuena en mi hogar, con mi familia, supone un manantial de sensaciones que yo quiero agradecer.

En primer orden a mi mujer. Compañera de alegrías y desvelos. Compañera de viaje con 52 años de feliz matrimonio. En segundo lugar a mis tres hijos y a sus tres familias, que subrayo son las mías. Sin su aliento y cercanía, sin el recuerdo constante de mis ocho nietos, mi hospitalización se hubiera ensombrecido. Con ellos, hoy mi Navidad avanza plena.

Señor director, la razón por la que le escribo es que quiero agradecer mediante esta carta a todo el personal de la sexta planta del hospital San Jorge de Huesca por haberme ayudado a vencer la batalla. A equilibrar las fuerzas en esta lucha de gigantes. Su acierto en el diagnóstico y las soluciones, su profesionalidad, su empatía en los momentos distendidos y su cariño en las horas de mayor fragilidad, no se pagan con monedas. Tal vez se recompensen con gestos y palabras. Mi reconocimiento público a los médicos cardiólogos, rehabilitadores y de guardia, a las enfermeras y enfermeros, a las auxiliares y los auxiliares, a los celadores y al personal de limpieza del hospital San Jorge de Huesca.

Pido a Dios que estos profesionales de la medicina sigan iluminando el adviento de los hombres y mujeres que custodian. Queridos todos, Feliz Navidad. Feliz 2020.

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