Opinión

La verdadera Navidad

Por
  • ROSA MACHÍ PRAT
OPINIÓNACTUALIZADA 30/12/2019 A LAS 01:00

Ha llegado la Navidad y como si el mundo fuera a extinguirse llenamos la nevera de todos los más exquisitos manjares y gastamos en regalos superfluos lo que no tenemos, para intentar agradar y comprar con ello el afecto de los nuestros. Con grandes súplicas los reunimos a la mesa, cuando en todo el año y ante la necesidad, no han estado ahí e inexcusablemente deberían haber estado; la mitad de los hermanos no se hablan entre sí y la otra mitad pasa de todo y aún creen que con su presencia nos hacen un favor por lo cual no hay nada que agradecer. Y eso año, tras año, sin que nos preguntemos ¿Qué pasa aquí? ¿Es esto verdaderamente nuestra familia? ¿Cómo padres nos hemos preocupado con nuestro ejemplo erradicar el egoísmo, las diferencias, el orgullo, la soberbia, la primacía...? entre los hijos implantando una conveniente disciplina ¿Hemos fomentado desde su nacimiento la humildad, su responsabilidad para con los padres, el respeto, el honor, el compromiso, la palabra, el agradecimiento...?

No hay nada más cruel para unos padres que unos hijos desagradecidos que de todo lo que reciben se crean merecedores, por egoístas que sean; no porque los padres lo regalemos esperando su agradecimiento, sino por el desprecio a nuestro generoso sacrificio. El mejor regalo que podemos hacer a los hijos desde su nacimiento es inculcar con nuestro ejemplo unos valores religiosos y morales que a la vez que les ayudan a caminar por la vida con dignidad les aporten la seguridad y estabilidad necesaria para ser realmente felices. El dinero jamás podrá comprar una felicidad simple y verdadera, que sòlo a través de esos valores se puede alcanzar.

La Navidad no es solo llenar la mesa de cosas materiales el 25 de diciembre, sino comprobar con la máxima satisfacción que ésta llena de los frutos de valores morales que solamente pueden hacer acto de presencia si previamente los hemos sembrado y cultivado con gran responsabilidad.

La verdadera Navidad se renueva cada día durante los 365 días del año, Cada día es Navidad para los que creemos en Dios.

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