Opinión

Gracias, señor Obispo

Por
  • MARÍA DE LAS MERCEDES PUYUELO SIMELIO
OPINIÓNACTUALIZADA 16/06/2020 A LAS 02:00

La festividad del Corpus Christi, ayer, en Huesca se vivió con gran solemnidad.

Los fieles ocupaban todo el templo siguiendo las medidas de seguridad establecidas.

La Santa Misa cantada por el coro de la Catedral dirigidos por el Maestro Organista de la misma y el altar vestido con unos manojos de flores preciosos y todos los demás elementos y ornamentos de fiesta grande.

La homilía de D. Julián explicaba entre otras cosas, que esta celebración era diferente a otros años pues aunque no se apreciaban a los niños todos los fieles teníamos espíritu de niños y aunque el Señor no pudiera pasear por las calles de Huesca los fieles iban a pasear y llevaríamos en nuestros corazones al Él.

En el momento de la Consagración empezaron a tocar las campanas de la Catedral con gran expresión de júbilo y de alegría para avisar de la presencia del Señor que iba a venir al altar.

La comunión, que la impartió el celebrante se realizó con mucha tranquilidad y mucho orden para seguir lo establecido en estos momentos.

Al terminar la Misa la procesión con pocas personas, cofrades, desde el altar hasta la puerta de entrada, los fieles permanecieron en los bancos y solo dos o tres personas salimos a la plaza.

Nuestra intención era grabar como D. Julián bendecía a la ciudad con el Santísimo con la intención de que cesara la pandemia y nos diera las gracias que cada persona necesitaba.

En la plaza, poquitas personas, con nuestros móviles para no perdernos el momento pero cuál fue nuestra sorpresa que tan gran maravilla y majestuosidad nos hizo caer de rodilla a adorarle y no empezar la grabación el alma se nos iluminó y entre las salvas de honor y el tintineo de las campanas se nos llenó de felicidad y de amor. Fueron unos momentos espectaculares que queremos plasmar pues no encontramos palabras para narrarlo pero sí nos damos cuenta que para oír al Señor necesitamos el silencio, la soledad y así conectaremos con su sintonía.

Volvimos a entrar en el templo para terminar la bendición y acabar la ceremonia.

Reiteramos la gratitud otra vez a D. Julián y al esfuerzo que muchas personas realizaron para que la celebración fuera digna y estuviera plagada de muchas gracias.

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