Opinión

Respeto a la agricultura y sus agricultores

Por
  • ANTONIO LASHERAS
OPINIÓNACTUALIZADA 05/08/2020 A LAS 02:00

La famosa semana del cambio climático celebrada en Madrid a primeros de diciembre de 2019, nos ha dejado pocas noticias claras de cómo solucionar el problema, y ni siquiera dejar claro quién es el que más contamina y el que más limpia.

Las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero que producen el calentamiento global del planeta, "son emitidas por lo siguiente": 1º Producción de energía.

2º Las industrias.

3º Transportes aéreos, marítimos y terrestres.

4º Gestión de residuos.

5º La agricultura y ganadería.

6º Incendios masivos forestales, la mayoría provocados por pirómanos no castigados en su justa medida.

Nuestra sociedad es una gran consumidora de naturaleza, invade montes, ríos, estanques, todos los fines de semana. Pero lo hace gratuitamente, no paga nada al propietario que es ocupado. No hay pagos por servicios ambientales. Tampoco los propietarios de montes reciben pagos por el carbono que sus árboles secuestran prestando así un gran servicio al cambio climático. Esto, por cierto, debería cambiarse en la nueva P.A.C., "si el que contamina paga, el que limpia cobra", debería ser una realidad.

En la citada cumbre de Madrid, no se ha hecho referencia alguna, ha cuánto CO2 retira de la atmosfera la agricultura en general. Pero se le imputa una contaminación del 10,6 al 14 %.

Las altas temperaturas que los campos están sufriendo, están produciendo un efecto terrible para nuestros ecosistemas: sequía, incendios forestales, cambios que afectan a los cultivos y al avance de la desertificación.

Del año 2006 a 2016 ardieron en España, una media de 90.000 has/año.

Esta situación se agrava y se agravará en el futuro a medida que el cambio climático siga acentuándose. Las altas temperaturas, anómalas entre los meses de abril a septiembre, que los campos españoles están sufriendo, están produciendo un cuádruple efecto terrible para nuestros ecosistemas: a) sequías prolongadas en épocas de más calor, b) incendios de gran intensidad, c) un cambio en las características de las temperaturas que afectan a la flora y la fauna, y d) un avance de la desertificación.

Ojalá que los próximos veranos sean más pacíficos. Que el verano sea solo para la recolección de las cosechas, el descanso de algunos y el turismo para otros. Dejando en el olvido los pavorosos incendios que destruyen lo que cuesta muchos años construir.

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