Opinión

El regalo de la ciencia

Por
  • BEGOÑA NASARRE OLIVA (DIPUTADA SOCIALISTA EN EL CONGRESO)
OPINIÓNACTUALIZADA 09/01/2021 A LAS 01:00

La ciencia, en competencia con Papá Noel o los Reyes Magos, nos ha traído el mejor regalo para la humanidad: la vacuna para acabar con la pandemia mundial que nos ha asolado este 2020.

El coronavirus ha sido el protagonista inesperado este año en nuestras familias, amistades o entornos laborales, condicionando nuestra vida y causando enormes daños humanos y económicos.

El recorrido que comenzamos de la mano de todos los países europeos, con un gran esfuerzo logístico de distribución sin precedentes, supone un reto complicado. Pero juntos, unidos, avanzaremos con seguridad y eficacia hacia la tan deseada inmunidad.

El proceso de vacunación es complejo, con dos dosis espaciadas en 21 días, y con un periodo amplio de convivencia con el virus en el que no podemos bajar la guardia. Serán meses difíciles pero debemos continuar alerta, con prudencia, cumpliendo las normas sanitarias, evitando riesgos y movilidad innecesaria.

La Estrategia de Vacunación es un enorme desafío para nuestro país, en el que la ética e igualdad son las premisas fundamentales. Comenzando a vacunar a los grupos de población que más lo necesitan y a los más necesarios. Nuestros mayores, los más vulnerables y los profesionales sanitarios en primera línea.

Una vacuna totalmente gratuita que se distribuye a través de nuestro sistema sanitario, al que debemos estar agradecidos por todo el trabajo que están desarrollando sus profesionales, y por trasmitirnos momentos emocionantes como la llegada de las primeras dosis o el inicio del proceso de vacunación que han conseguido poner en nuestro horizonte la meta del final de virus y la recuperación de nuestra normalidad. Araceli y Mónica, las primeras en recibir la vacuna en nuestro país, serán el ejemplo que perdurará en nuestra memoria, cargada ahora de esperanzas en el futuro.

Toda circunstancia tiene su aprendizaje y en esta pandemia hay lecciones de valores importantes que no debemos olvidar, como el valor fundamental de la ciencia y la investigación. Y es que en menos de un año han conseguido desarrollar vacunas seguras que cuentan con el aval de los organismos internacionales. Tampoco debemos olvidar el valor de lo público, con profesionales que trabajan sin descanso para conseguir acabar con esta situación. Y la fortaleza de nuestro sistema de salud, universal y gratuito; la cobertura social y, sobre todo, el valor de lucha de nuestros mayores, transmitiendo a todos ilusión y valentía para afrontar el futuro.

El Gobierno de España con Pedro Sánchez no se queda en palabras, impulsó el Plan de Choque para la Ciencia, dotándolo con 1.000 millones de euros para proyectos de investigación con fondos Covid, y participación en Oxford y Moderna para la creación de la vacuna. Es un año de necesaria conciencia con la ciencia, siendo nuestra mejor herramienta de reacción contra la pandemia.

Todo lo que tiene cara, tiene cruz, y la pandemia nos muestra numerosas amenazas como la divulgación de noticias falsas, el miedo y crispación que generan los bulos, o la utilización partidista del momento actual. La derecha debe apartar las disputas políticas en torno a la vacuna y sumarse a la unidad colectiva frente al Coronavirus, dejando atrás la siembra de dudas o noticias sesgadas con interés de confundir y manipular.

La vacuna está totalmente avalada por la comunidad científica. Frente a la infoxicación o intoxicación informativa, este gobierno realiza un importante ejercicio de transparencia y rendición de cuentas a través de una página web. Es prioritario recordar siempre informarnos a través de fuentes oficiales.

La vacuna salva vidas, una dosis en cada brazo simboliza el recuerdo para todos los que perdieron la vida y símbolo de gratitud por el esfuerzo de muchas otras personas comprometidas que han hecho posible que veamos la luz al final de esta pesadilla. Con la inyección de las vacunas se nos inocula el virus de la confianza en una humanidad solidaria, unida frente a un objetivo común: acabar con el virus de una vez, sin dejar a nadie atrás, con igualdad y justicia social e iniciando una recuperación económica llena de esperanza.

La actitud de ponernos la vacuna cuando a nuestro grupo poblacional le toque es un acto solidario de primer nivel. El proceso de vacunación es un regalo de vida, de confianza y colectividad. Gracias a la ciencia, bendita filantropía.

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