Opinión

Calle Mayor

Por
  • CARLOS GARCÍA MARTÍNEZ
OPINIÓNACTUALIZADA 17/02/2021 A LAS 01:00

Escribe Sinclair Lewis en "Calle Mayor": "No puedo hacer nada, dijo Carol, suspirando a su marido ¿Cuándo te cansarás de ensayar cosas nuevas / No lo he pensado aún. ¡Mira!, dijo, mostrándole a su hijita dormida. ¿Ves aquello que está sobre la almohada ¿Sabes qué es Es una bomba que hará volar en mil pedazos los convencionalismos y las cosas falsas. Si vosotros, los conservadores, supierais lo que hacéis, no meteríais en la cárcel a los anarquistas, sino a estos niños que duermen en sus cunas. ¡Piensa en lo que esta niña verá y en las cosas que hará antes que muera en el año dos mil! Verá la unión industrial del mundo entero y la comunicación con Marte./ Sí, probablemente, -dijo su marido, bostezando./ Yo seguiré adelante, dijo Carol mullendo las almohadas y abriendo la ropa de la cama. Y no admito que fregar los platos baste para que una mujer se sienta satisfecha./ Tienes razón- dijo él- Oye, ¿sabes si la chica puso en su sitio el destornillador ".

En el plano de la realidad no novelada, he aquí que reaparecen en España la derecha más reaccionaria y la Internacional Conservadora con la unión de 120 organizaciones "Por la Vida, la Libertad y la Dignidad". Mayor Oreja lo subrayó: "No solo el valor de la vida, tenemos la obligación de defender el valor de la verdad, de la libertad de educación y la libertad religiosa y del papel histórico de la Iglesia (católica) en nuestra nación".

La última vez que lo lograron, después de una guerra civil, se desarrolló una gran represión contra los enseñantes, muchos de los cuales fueron fusilados, encarcelados o expulsados de su trabajo. Ya en septiembre de 1936, José María Pemán, presidente de la Comisión de Enseñanza, envió la siguiente circular a las Comisiones Depuradoras: "El carácter de la depuración no es sólo punitivo, sino también preventivo. Es preciso garantizar a los españoles que, con las armas en la mano, no se volverá a tolerar a los envenenadores del alma popular. Si los que formáis parte de las Comisiones lo transmitís es cosa segurísima que en esta España destruida, una vez restaurada su tradición, amanecerá un nuevo siglo de oro para gloria de la Cristiandad, la civilización y España". Han leído bien, algunos vuelven ahora a la Reconquista. En aquella educación todas las asignaturas tendrían cariz ideológico y la religión católica volvía a ser asignatura obligatoria en todos los niveles.

Si buscan en Internet los historiales de Jaime Mayor Oreja, sus hermanos y antecesores y su tío Marcelino, encontrarán un largo listado de referencias a una familia de destacados empresarios y políticos tradicionalistas vascos cuyos "valores" siempre han cotizado en Bolsa. Marcelino Oreja, siendo ministro de Asuntos Exteriores, negoció los acuerdos con el Estado Vaticano y, preguntado más tarde por qué el Vaticano no era admitido en la UE, dijo que "el Estado Vaticano no debe solicitar la adhesión a la UE porque está muy por encima de ella" y reprochó que la UE no mencionase al cristianismo en la nueva Constitución.

Hoy casi ninguna ideología religiosa se plantea sustituir a la democracia, lo que hacen es parasitarla y erosionarla para obtener privilegios tratando de convencer a la gente que los de derechas son mejores. A pesar de lo cual, como advertía la madre de la novela hace más de un siglo, aquellos seres que dormían y sus descendientes van acabando con muchas de aquellas dominaciones y esto no hay quién lo pare aunque muchos sigan ignorando el tiempo en que viven. Algunos países ignoran aún el tiempo en que viven, pero "La Primavera Árabe", por ejemplo, está despertando. Nada es más importante para el futuro de la humanidad que una auténtica moral civil compartida.

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