Opinión

"El honor es patrimonio del alma"

Por
  • ADOLFO COSTAS GASCÓN
OPINIÓNACTUALIZADA 20/02/2021 A LAS 01:00

Este virus traicionero mata indiscriminadamente, sin distinción de clase o condición, edad, ni patrimonio. El pasado día 13 falleció el general de la Guardia Civil Excmo. Sr. Enrique Rodríguez Galindo, que se distinguió durante muchos años, por su lucha pertinaz e incansable contra ETA. Es por ello, que omití intencionadamente su condición de "ex" a la hora de darle su tratamiento, a tan insigne militar. En la hora de su muerte, somos muchos los que sentimos su pérdida y, de una manera especialísima, los que tuvieron el orgullo de servir a sus órdenes. En mi opinión, siempre estaremos en deuda con quien prestó un servicio tan encomiable y con tan buenos resultados en la desarticulación de los comandos etarras. Labor que, en sus últimos años, fue cuestionada y envilecida, hasta el punto de que, en aplicación del riguroso brazo de la ley, tuvo que sufrir proceso y condena por cometer el delito de cumplir con su deber. Y así, por circunstancias de la vida, el general Galindo partió sin el reconocimiento y funeral que en justicia merecía, pero como dice la emotiva oración castrense: "La vida no es el final", por lo que, los honores que aquí se le han negado, le rendirán sin duda, sus compañeros guardias civiles vilmente asesinados, a los que muchos de ellos tuvo el pesar de despedir sin el entierro y reconocimiento debidos. Porque, al margen de los errores e injusticias de este mundo, éstas no son otra cosa que las consecuencias de la flaqueza humana, por lo que, en este caso, como nunca, toma carta de naturaleza la cita de Calderón de la Barca en su obra del alcalde de Zalamea: "Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma solo es de Dios".

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