Opinión

Como lo vemos

Por
  • JOSÉ SÁ
OPINIÓNACTUALIZADA 24/02/2021 A LAS 01:00

Semejante desorden no se había conocido en España desde que yo tenía uso de razón, Hables con quien hables la conversación que sea terminas hablando de lo mismo, todo el mundo nos quejamos por los mismos motivos que son Pandemia y política, esto genera una sensación de tristeza y desconfianza que va minando aquella fuerza interior y de trabajo que estábamos viviendo y gozando hace más de un año. Necesitamos que vaya desapareciendo esta lacra de enfermedad que sufrimos todo el mundo y de esta política desequilibrada que nunca habíamos vivido. Esta política es un desorden con una ambición de tener y de un poder insaciable que nos está llevando por la calle de la amargura, hay gente en este momento de pequeños comercios que ya no podrán abrir sus puertas, el gobierno lo sabe pero no lo corrige, y personas que se han quedado sin trabajo y familias con hijitos pequeños que no tienen economía para llagar a final de mes. Gente estupenda y honesta como mucha que ya no es solo por la pandemia sino porque el gobierno no distribuye bien, yo se muy bien que es de cuando nos quedamos solos en mi casa desamparados del padre y eso es lo que pasó con la muerte de mi padre murió con 57 años y yo tenía 17 años, y una familia de cinco personas. Seguro que en este momento en el gobierno no está ninguno de ellos en estas necesidades, ayer en muchas casas entraba uno o dos sueldos, hace un año era así hoy nada de esto es justo, que se puede pedir a estos justos tan injustos, la gente no quiere vivir de limosnas quiere vivir de su trabajo, ya no podemos dejar esto con tantas triquiñuelas, nuestros vecinos ya no puede aguantar más, ya vale de promesas mentirosas. ¿Alguno de ustedes ha llegado a su casa y no tiene lo necesario para pagar la factura de la luz o del alquiler, o comprar un juguete a su hijo ¿que los abuelos que son la alegría de los nietos tengan que ayudar a sus hijos, da al menos sentir sonrojo /Obremos siempre de tal manera en la presencia de Dios, que no tengamos que ocultar nada a los hombres.

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