Opinión

Mil kilos de amonal

Por
  • EDGAR ABARCA LACHÉN (FARMACÉUTICO,PROFESOR E INVESTIGADOR EN LA UNIVERSIDAD SAN JORGE)
OPINIÓNACTUALIZADA 24/02/2021 A LAS 01:00

Es lo que tiene osar desconocer la obra de un cantante de la talla de Hasél, ni haber disfrutado de sus deliciosas composiciones. Que cuando aparece una noticia que nada tiene que ver con su obra, irremediablemente recurres a Spotify para dejarte atrapar. Permitir perderte entre los recovecos de sus notas.

Sus primeros versos te magnetizan. "Yeah, Yeah, quieres ser una chica PP, con tu futuro asegurado y tus facturas en B". Absorbente. Del todo justo. No puedo imaginar al rapero no declarando parte de sus conciertos al fisco.

"Aquí existe libertad, no hacen falta modales, sólo valor y dignidad como Leila Khaled". Si, Leila, esa casi niña del FPLP secuestradora de aviones. Valor para la lucha es sin duda el mensaje que nos debe motivar. Un referente que no permita desviar nuestros objetivos.

Definitivamente Putas y maricones es un auténtico regalo para los sentidos. Sus versos delicados nos muestran el camino: "Fuera las cadenas, aquí existe libertad, no hacen falta modales, sólo valor y dignidad (…)". Nuestro líder espiritual nos va sacar del ostracismo y despertarnos de este profundo coma colectivo.

Los hilos comienzan a tensarse y las marionetas al fin han adquirido vida. No sabemos muy bien quién es Hasél, pero sus agresiones y amenazas de muerte por la libertad de expresión bien valen destrozar la calle, descorchar el odio, volatilizarse a uno mismo: "Aquí todos caben pero con respeto / Un "no" es un "no" y si no, patada en el careto".

El rencor como estrategia para continuar dividiendo, para seguir en las mismas. Agradecemos sus eruditas aportaciones en la caótica gestión de la pandemia y que han sido reveladoras estos meses atrás. Su denuncia ante la desinformación sesgada o sus protestas por las limitaciones en las redes como WhatsApp, es evidente que ayudaron a mejorar la gestión llevada a cabo y evitaron la restricción de nuestras libertades.

A falta de referentes, su refrito de ideas dirigidas y digeridas han sido determinantes para suturar nuestras profundas fracturas. A la espera de que la sociedad civil implosione, necesitamos a muchos más Hasél subvencionados decididos a tender puentes, a evitar la politización, a luchar contra la desinformación en la que yacemos sepultados. "Quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal". Pobre ingenuo. Que se lo digan a Echenique.

Es verdad que rapear no es delito, pero quizás la zafiedad debería serlo. Porque lo cierto es que nuestro amado líder no es precisamente Jay-Z, J Cole o Eminem. Versos de la talla "¡Merece que explote el coche de Patxi López!" no pasarán a la historia de la literatura pero deberíamos plantearnos que si son carne fresca para nuestros zombies hay algo que se está muriendo y no hay orden de reanimación.

Es más que probable que judicializar todo no sea la solución de nada. ¿Pero qué nos queda a cambio en un país en el que el diálogo sufragado no va más allá de la izquierda o la derecha . Y es que ya nos lo advierte nuestro amado líder: "Estás perdido, capullo".

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