Opinión

A RIENDA SUELTA

¡Policía, por España!

Por
  • Javier García Antón
OPINIÓNACTUALIZADA 11/03/2021 A LAS 00:05
policía nacional
Agentes de la Policía Nacional
S.E.

DESAFIANTES, los batasunos gritaban a la manifestación de duelo, que era una concentración por la libertad y la vida: “¡Policía, asesina!”. Con el nudo en la garganta minutos después de despedir a las víctimas de los patrocinados por los retadores con las fauces sanguinolentas, sumábamos fuerzas para replicar: “¡Policías, por España!”. La palabra y el sentimiento era nuestra herramienta. Ellos no tenían instrumentos, sólo armas... Y la desfachatez para insultarnos tras matarnos.

Ayer, un imbécil con pretensiones de “influencer” tiró de maldita la gracia: “Los candidatos a la policía indignados con el examen: “Han ido a pillar, nos han puesto a escribir””. Como la estupidez tiene un efecto contagio tan sólo comparable al sectarismo y la maldad, un hatajo de memos decidió estirar el hilo, naturalmente con burricie sin parangón en el lenguaje. Esto es, escribiendo. Coherencia al poder. La sucesión de generalizaciones (prejuicios, esto es, injusticia) llenaba las respuestas de una atmósfera irrespirable para una mente crítica.

Goebbels, que era no sólo filólogo y tan brillante orador como persona maligna, dejó esa perla de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. También denunció Orwell en su Homenaje a Cataluña que para fines prácticos la mentira se habrá convertido en verdad. Estamos en tiempos de posverdad, que, como asegura Julio Llamazares, es en realidad la mentira de toda la vida. A Trump, el Washington Post le verificó 3.000 mentiras en 466 días. Y de Maduro, por ejemplo, son incontables. ‘Trumpistas’ y ‘madurianos’ tienen émulos cerquita. Como los majaderos que profieren esos mensajes.

Pero la autenticidad resiste cualquier embate, y refrendará que tenemos la mejor policía y los cuerpos de seguridad mejor preparados -incluso en sus títulos- de la historia, sirviendo al país y a los españoles, soportando a violentos, entre incomprensión y bajos sueldos. ¡Policía, por España! Y que ladren. l 

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