Opinión

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Desagradecidos e insaciables

Por
  • Fermín Bocos
OPINIÓNACTUALIZADA 26/06/2021 A LAS 00:05
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.
Efe

Se atribuye al filósofo francés Ernest Renan la idea de que el nacionalismo es una ideología basada en la tergiversación de la Historia y el odio a los vecinos. Tenemos ejemplos cerca. Algunos dirigentes separatistas catalanes no ocultan su odio a España -el ex presidente Torra lo tiene dicho por escrito- y desde hace al menos una generación en las escuelas catalanas a los alumnos les explican que el conflicto entre los Habsburgo y los Borbones que en el siglo XVIII dio pie a la Guerra de Sucesión en realidad fue una "guerra de secesión" en la que Cataluña luchó y perdió su independencia. La falsificación de los hechos y la pretensión de imponer un relato propio favorable es una vieja práctica política. 

Sin ir más lejos el flamante presidente de la Generalidad, Pere Aragonès, hizo carrera en el seno de ERC radicalizando un discurso que le llevó a inventar un lema (falsario) que hizo fortuna: "Espanya ens roba". No hace falta traducir semejante falsedad, pero ésta y otras mentiras, tantas veces huérfanas de respuesta por parte de los gobernantes nacionales les han hecho crecer más allá de su implantación real en la sociedad catalana. Ahora, además, están crecidos gracias a la interesada sumisión de un Pedro Sánchez que en el futuro quiere seguir contando con los votos que le auparon a la Presidencia mediante la moción de censura. Sometiendo a un estrés considerable a varios poderes del Estado Sánchez ha regalado unos indultos a los presos condenados por sedición que algunos han recibido con desdén, cuando no con desprecio, reclamando pasar de los indultos a la amnistía. 

Una burla, una más, de la Constitución que prohíbe expresamente medidas de gracia con carácter general. Pedro Sánchez, que todavía tiene pendiente acudir al Congreso a explicar en un Pleno los indultos, tiene en el telar una modificación del Código Penal. Es como si estuviera allanando el camino a futuras reclamaciones o acciones de los separatistas. Hace como que no se ha dado cuenta de que sus dirigentes son tan mendaces como insaciables. Pero les necesita para seguir en La Moncloa y eso explica por qué se deja humillar por quienes ni siquiera le han agradecido los indultos. 

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