Opinión

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El desplante de los separatistas

Por
  • Fermín Bocos
OPINIÓNACTUALIZADA 29/06/2021 A LAS 00:05
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.
Efe

Qué tiempos estos en los que se convierte en noticia que en una cena en Barcelona a la que asiste el Rey de España se sienten a su mesa el presidente del Gobierno, el de la Generalidad y la alcaldesa de la ciudad. ¡Con qué poco nos conformamos! y cuanto rubor causa leer en los medios entregados a La Moncloa el "gran" progreso que supone semejantes presencias dado que unas horas antes ni el señor Pere Aragonès ni la señora Ada Colau asistieron al acto protocolario de la bienvenida al Jefe del Estado. Un desplante institucional difícilmente explicable en términos de la buena educación exigible a cualquier ciudadano con independencia de su rango social y del todo inexcusable desde un punto de vista político dado que el señor Aragonès por mucho que se empeñe en disimularlo ante su parroquia es el primer representante ordinario del Estado en Cataluña. De ahí que sus desplantes al Jefe del Estado resultan patéticos. 

La sabiduría popular tiene por cierto que no ofende quien quiere sino quien puede, y desde luego estos pellizcos de monja que a la postre son los desplantes que le hacen al Rey lo único que consiguen es que a ojos de la mayoría de los españoles crezca el respeto y la admiración hacia Felipe VI, una persona que siempre ha sabido estar en su sitio, virtud que descoloca a quienes faltan al debido respeto institucional. Ni que decir tiene que la actuación de Aragonès responde al guion que los dirigentes separatistas vienen representado desde que hace cuatro años cuando declararon "persona non grata" al Rey tras aquélla alocución televisiva en la que el Jefe del Estado les exigió la debida lealtad al mandato constitucional que habían violentado proclamando la "República catalana" como culminación del intento de proceso sedicioso. 

Asistiremos a más desplantes de los separatistas porque están crecidos tras los indultos concedidos por un Pedro Sánchez que no oculta su dependencia de quienes le humillan al hablar con desdén de las medidas de gracia y a quien debería preocupar que vuelven a desafiar al Estado reclamando amnistía y un referéndum de autodeterminación, supuestos que no caben en la Constitución.  

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