Opinión

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El barranco de Sánchez

Por
  • Julia Navarro
OPINIÓNACTUALIZADA 14/07/2021 A LAS 11:39
Comparecencia de Pedro Sánchez para anunciar el cambio de gobierno.
Comparecencia de Pedro Sánchez para anunciar el cambio de gobierno.
Agencia EFE

DEJÓ dicho Iván Redondo que estaba dispuesto a tirarse por un barranco por el Presidente, pero no ha tenido la oportunidad de hacerlo voluntariamente porque ha sido el propio Sánchez el que le ha despeñado.

En realidad Pedro Sánchez más que una crisis de Gobierno lo que ha hecho es empujar por el “barranco” a los que le han servido llevando a cabo sus políticas más controvertidas. Redondo, Carmen Calvo, José Luis Ábalos, Juan Carlos Campo. Iván Redondo aspiraba a más. El papel de “rasputín” se le quedaba pequeño. No le bastaba que todo el mundo supiera lo mucho que mandaba sino que quería lucir galones. Sus enfrentamientos con Carmen Calvo eran habituales, se disputaban centímetros de poder y sobre todo quien tenía más influencia en el Presidente. Sánchez ha optado por despeñar a los dos.

Al cesar a Redondo parece querer decir que a partir de ahora él mismo será mejor ya sin la influencia de su particular “rasputín”. A Carmen Calvo la utilizó de ariete contra los podemitas intentando que parara los pies a los proyectos de Irene Montero, entre otros, la Ley trans, denostada por las feministas del PSOE. Pero a la hora de la verdad la dejó a los pies de los caballos frente a Montero. Pero además Calvo fue la cara visible de la acción política del Gobierno. El caso del ya exministro Juan Carlos Campo es de lo más ilustrativo. Como titular de Justicia ha hecho posible los controvertidos indultos de los políticos del “proces”, ya saben Junqueras y compañía, amén de poner en marcha una reforma para que el delito de sedición quede descafeinado. Pero hecho el trabajo ya no le necesita.

Otro que ha caído por el barranco ha sido José Luis Ábalos, escudero fiel donde los haya, que ha tenido que asumir unos cuantos ‘marrones’ como Delcygate. Ábalos ha venido defendiendo sin despeinarse todas las decisiones de Sánchez. Ahora no sólo ya no es ministro sino que ni siquiera continúa como secretario de organización del PSOE. En fin, que quienes se han abrasado por servirle bien han terminado en el fondo del barranco. Así se las gasta el Presidente. En cuanto a la ex ministra de Exteriores, Arancha González Laya, Pedro Duque, Isabel Celaá, o al que fue titular de Cultura, nadie les echará de menos. Respecto a los ministros de Podemos... pues no, con esos no se atreve. Son parte del precio a pagar por poder continuar en la Moncloa.

Ahora queda por ver si el Presidente le da a los despeñados algún que otro premio de consolación o canonjía. Les confieso que siento curiosidad por saber si Redondo se ha arrepentido de su desdichada frase de peloteo asegurando que se tiraría al barranco por Sánchez. Seguramente también los ministros ahora cesados pensaban que puesto que cumplían fielmente con las políticas presidenciales sus puestos no peligraban. Pero ahí les tienen, cesados y en expectativa de destino.

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