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La finalización de las autovías

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 01/11/2021 A LAS 00:05
Operación salida el pasado 13 de agosto en la autovía a las afueras de la ciudad de Huesca.
Tráfico en la autovía a las afueras de la ciudad de Huesca.
R.G.

EL AYUNTAMIENTO de Jaca va a reclamar al Gobierno central el impulso de las obras de la variante, que evitará el paso de vehículos pesados por la ciudad, a la que en muchas ocasiones ni siquiera se dirigen. Los 100.000 euros consignados en la partida de los presupuestos consideran que son insuficientes para licitar y adjudicar las obras pendientes de un tramo de 8 kilómetros valorado en 115 millones. Y lo son. Esta es la cantidad que siempre aparece en el borrador (casi parece que por defecto) cuando la intención, como mucho, es avanzar en trámites administrativos, que también habrá que hacerlo. Pero, con 100.000 euros, no entran las máquinas.

Es imprescindible acabar cuanto antes las autovías. Dos décadas después de que se inaugurara el primer tramo hasta Nueno, quedan kilómetros bloqueados que tardarán años en estar finalizados. Uno de ellos es precisamente la variante de Jaca, que une las autovías A-23 (Huesca-Jaca) y A-21 (Jaca-Pamplona). En el primer trazado, quedan pendientes también unos cuantos kilómetros entre Lanave y el acceso sur a Sabiñánigo, una zona que se convierte en un cuello de botella cada fin de semana con turismo en el Pirineo, con tráfico lento o retenciones. Y se nota especialmente en Hostal de Ipiés, donde se suceden los accidentes de tráfico. Es urgente destinar mayores inversiones para finalizar estos tramos.

Las obras también tienen que avanzar entre Huesca-Siétamo para acabar, por fin, la A-22 hasta Lérida, porque realmente no es normal que exista un punto de esta N-240 con la velocidad limitada a 60 km/h y, por supuesto, con un radar; como tampoco pueden pasar durante mucho más tiempo las mercancías peligrosas por el centro de Jaca.

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