Opinión

TRIBUNA ALTOARAGONESA

El cuarto trazado de Monrepós. Daños colaterales

Por
  • Carlos García Martínez, expresidente de la Diputación Provincial de Huesca
OPINIÓNACTUALIZADA 24/12/2021 A LAS 00:05
Tráfico en el puerto de Monrepós a la altura de Lanave
Tráfico en el puerto de Monrepós a la altura de Lanave
PABLO SEGURA

En 1913, a punto de comenzar las décadas malditas, el embalse de La Peña se colmaba con el cierre de la foz de la Gorgocha. Para abrirle caminos al río Gállego se construyeron un puente carretero de hierro y otro ferroviario de acero, 10 túneles aliviaderos y variantes. Para acceder al puente de hierro se excavó un angosto túnel. La obra prometía ser una importante encrucijada de comunicaciones. El nombre del Gállego viene de Galaico y llegaba a Cesaraugusta “proveniente de la Galia”.

En cuanto al ferrocarril, pocos años después se celebraba en la estación de Canfranc la apertura de un trayecto internacional que se bifurcaba cerca de Ayerbe, descendiendo en una línea paralela al Gállego directa hasta Zaragoza -como impusieron los franceses- y la otra hacia Huesca. En cuanto a las carreteras, las obras aseguraban la comunicación internacional entre Zaragoza y Francia por el puerto de Oroel y abrirían después la carretera nacional Tarragona-San Sebastián por el puerto de Santa Bárbara y la que, pasando por Ejea, accedía a media España.

Era un momento esperanzador que prometía el desarrollo de unas comunicaciones adaptadas a la geografía desde los romanos, pero... esas décadas malditas, que incluían en España una guerra civil y una dictadura, pararon todo. Hoy esas comunicaciones carreteras han trasladado el tráfico al puerto de Monrepós y hace muchos años que se cerró la comunicación ferroviaria directa a Zaragoza. En el año 2001 se decidió, por si no valía el tercer trazado para acceder al norte de Huesca, que la comunicación Cantábrico- Mediterráneo que pasaba por la capital requería un cuarto trazado para convertirlo en autovía. La escandalosa decisión supuso el abandono de la reforma integral de la carretera entre Huesca y Puente la Reina, la antigua nacional 240, iniciado en los años 90, cuyo tráfico se resintió, aunque muchos camiones la utilizan para evitar Monrepós. El paso directo al Somport por el puerto de Oroel llevaba muchos años abandonado.

Convertida la autovía por Monrepós en trayecto casi obligatorio para acceder al norte y al oeste desde Huesca, empezaron los graves problemas ya anunciados con un corrimiento de ladera con el puerto a medio hacer. Entre su construcción y el gran hundimiento de la vía en 2018, que costó 14 millones solucionar, se contabilizaron nueve incidentes importantes por derrumbes y deslizamientos sin contar otras incidencias. Los más espectaculares ocurrieron, en 2011, por un gran desprendimiento de rocas, y en marzo de 2016, cuando un deslizamiento de ladera a la altura de Nueno cerró la autovía diez meses.

Este año ha habido problemas por la nieve en Monrepós desde Nueno hasta Lanave, permitiéndose el paso solo a vehículos con ruedas de nieve. Los demás eran desviados por el puerto de Santa Bárbara, donde se podía circular sin otros problemas que el trazado de la carretera, especialmente en los kilómetros entre Murillo y La Peña, incluido el puente y el túnel inmediato a este, debido a su estrechez. Lo que quiere decir que en los primeros incidentes de este otoño, el paso por Santa Bárbara, y también por Oroel, de menor altitud, permanecían abiertos, evidenciando el disparate de llevar la autovía por el paso más alto y desviado de la línea directa entre los dos mares. De aquellos polvos vienen estos lodos y hay que ir saliendo del barrizal. Urge reponer el desaguisado, porque se necesitarán unos años para modernizar la carretera entre Ayerbe y Bailo, pero la variante al norte de Murillo de Gállego y un puente nuevo allí, no pueden esperar, confiando en que, mientras tanto, no haya problemas graves ni desgracias personales por los que haya que pedir responsabilidades. En cuanto a la carretera por Oroel, bastaría con recuperar el proyecto del Plan Red, que ya fue adjudicado a una empresa con el pago diferido, por el llamado sistema alemán. 

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