Opinión

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Feijóo y la inteligencia artificial

Por
  • Rafael Torres
OPINIÓNACTUALIZADA 23/08/2022 A LAS 00:05
Alberto Núñez Feijóo.
Alberto Núñez Feijóo.
E.Press

Según parece, Alberto Núñez Feijóo va a utilizar la inteligencia artificial para darse un atracón de votos en las próximas elecciones. Lo mismo es que ha considerado que con la inteligencia normal, la de toda la vida, no le llegue, pero, en todo caso, los que entienden de estas cosas (de elecciones, no de inteligencias) aseguran que el hombre ha depositado en el Big Data sus esperanzas de recuperar para el PP el gobierno de la nación y el de alguna que otra comunidad autónoma. La inteligencia artificial pretende, como se sabe, imitar a la inteligencia humana mediante algoritmos predictivos que repliquen, o lo intenten, las funciones de nuestras neuronas. Según qué inteligencia y qué neuronas quiera remedar, lo tendrá más fácil o más difícil, incluso con algunas, con muchas, lo tendrá chupado, pero en unas elecciones, donde la inteligencia de los votantes queda a menudo oscurecida o nublada por un sinfín de circunstancias, la inteligencia artificial podría desconcertarse. Para evitarlo en su beneficio, Feijóo cree haber hallado el bálsamo de Fierabrás electoral en ese anexo de la dicha inteligencia que atiende al nombre de Big Data. Se lo ha soplado Moreno Bonilla, que lo utilizó con éxito en Andalucía. El Big Data, no nos engañemos, es una chorrada, pero actúa a lo bestia y muy deprisa. Consiste en un acopio masivo y ultrarápido de datos, de toda clase de datos, cuyo procesado puede servir, y a Moreno Bonilla le ha servido, para crear una oferta electoral amorfa que no disgustara a la mayoría. La inteligencia artificial es lo que tiene, que puede usarse incluso para prescindir de cualquier forma y expresión de la inteligencia humana, de suerte que lo que hasta ahora dependía de la reflexión, incluso del interés personal o de clase, ahora, con el Big Data, sólo depende de los datos que le hayan levantado a uno. Ahora bien; sin pretender desanimar a Núñez Feijóo, al que, por lo demás, tampoco se le ve nunca excesivamente animado, cabría advertirle de que la inteligencia artificial (inteligencia de artificio) pudiera no bastarle para pillar esos 150 escaños que le ha pedido: funciona mal. Al pretender imitar a la inteligencia humana, reproduce, como no podría ser de otra manera, sus incongruencias, sus limitaciones y sus defectos. A Moreno Bonilla le funcionó, le inspiró esa cosa sin aparentes asperezas que le mantuvo en San Telmo, pero, ¿quién puede asegurarle a Feijóo que de esa lámpara de Aladino vaya a salir el genio otra vez? 

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