Opinión

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El poder del escenario

Por
  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 12/09/2022 A LAS 01:47
Manu Chao.
Manu Chao.
Álvaro Calvo/DPH

EL SONNA despide a lo grande la campaña festivalera del verano con una trilogía de conciertos en un escenario inigualable: la Cartuja de las Fuentes de Sariñena. Después de Antonio Orozco, el viernes; Miguel Ríos, el sábado; y ayer Manu Chao, que agotó con antelación las 2.000 entradas a la venta para reeditar otro éxito, tras su última actuación en la provincia en 2012 en el escenario flotante de Pirineos Sur, el SoNna se clausura. Tras estas propuestas, la Cartuja de las Fuentes se consolida como un gran escenario que da brillo a las propuestas musicales porque el lugar es también parte del atractivo del formato y de la experiencia final del espectador.

El festival de sonidos en la naturaleza surgió en respuesta a la pandemia para seguir ofreciendo cultura con espectáculos de menor formato que Pirineos Sur, para evitar las aglomeraciones y para seguir poniendo en valor la riqueza natural de nuestro territorio. Atraído por los artistas, el público descubre pueblos y rincones a los que quizá nunca hubiera viajado. Y de pronto se ven bailando o sentados en un paraje en el que la naturaleza exhuberante de la provincia los envuelve mientras disfrutan de las canciones y los espectáculos de grandes artistas.

La música es, en este caso, el vehículo y la excusa para estrenar escenarios inéditos, que convierten las actuaciones en únicas. Porque no es lo mismo escuchar a Manu Chao en un pabellón deportivo o en un recinto ferial, que entre montañas sobre el embalse de Lanuza o con la impotente Cartuja de las Fuentes de Sariñena como telón de fondo. ¿Qué habrá dentro? Esa es la pregunta a la que conduce esta trilogía. El fin no es solo agotar las entradas o el aplauso final.

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