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Y se pregunta por qué le silban

Por
  • Fermín Bocos
OPINIÓNACTUALIZADA 15/10/2022 A LAS 00:05
Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso.
Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso.
Javier Lizón/EFE

Pedro Sánchez encajó mal los silbidos y abucheos con los que fue recibido en el transcurso de los actos del desfile conmemorativo de la Fiesta Nacional del 12 de Octubre. Restó importancia al repudio popular señalando que era una minoría. No es cierto, fue un abucheo generalizado. El problema que tiene Sánchez es que no acierta a entender que cada día que pasa crece el rechazo a su forma de gobernar. No le pitan por ser “un presidente socialista” como proclamaba en la televisión pública uno de los periodistas entregado a la causa. Antes de iniciarse el desfile, Emiliano García-Page, el presidente de Castilla La Mancha que es un veterano dirigente socialista estaba tranquilamente tomando un café y la gente le saludaba y nadie le pitó en ningún momento. A Sánchez no le silban por ser socialista ,el rechazo se produce porque hace o promueve cosas que a mucha gente le parecen mal.

La última se ha sabido hace unas horas y es grave. Resulta que según ha revelado en un entrevista Perè Aragonés, el presidente de Cataluña, Pedro Sánchez se comprometió con él a no recurrir el decreto de la “Generalitat” ni la ley que el “Parlament” aprobó para esquivar la sentencia del Tribunal de Justicia de Cataluña que obliga a impartir un 25% de la enseñanza en castellano.

Como en España todo acaba sabiéndose, ahora nos enteramos por boca de Aragonés que Sánchez y él llegaron a este acuerdo “para -según sus palabras- generar confianza entre las dos partes” en el marco de la llamada mesa de diálogo “bilateral” entre el Gobierno de España y la Generalidad de Cataluña.

Sánchez es así. Se diría que no acierta a conformarse con ser el gestor y no el propietario del Estado. Como digo, se trata de un hecho grave porque

la normativa improvisada por el gobierno catalán para impedir la aplicación de la sentencia judicial que obliga a impartir un 25% de la enseñanza en castellano está recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Fue el propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña quien las recurrió planteando una cuestión de inconstitucionalidad por entender que dichas normas además de vulnerar el Estatuto de Autonomía y el derecho fundamental a la educación comportan una infracción del Art.3 de Constitución que, como es sabido, proclama que el castellano es la lengua española oficial del Estado y todos los españoles tenemos el deber de conocerla y el derecho a usarla. Que sepamos, esta ha sido la última de Pedro Sánchez. Pero hay más. Y luego se pregunta por qué le silban.

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