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Dormir mal aumenta la sensibilidad al dolor

Después de una noche de sueño inadecuado, la actividad cerebral aumenta en las regiones sensibles al dolor y se reduce en las áreas responsables de modular la forma en que se perciben los estímulos dolorosos, según una investigación científica divulgada ayer. El estudio -publicado en Journal of Neuroscience- supone la primera explicación de la relación entre el sueño y el dolor basada en el cerebro. Estos resultados también ayudan a explicar el círculo vicioso que se crea con la carencia de sueño debido al dolor y el posterior ciclo de dolor crónico e, incluso, la adicción a los opioides. En dos estudios, uno en un laboratorio del sueño y el otro por internet, Walker y sus colegas demostraron cómo el cerebro procesa el dolor de manera diferente cuando las personas están privadas de sueño y cómo la calidad de este y la sensibilidad al dolor pueden cambiar de una noche a otra.

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