Sociedad

LA CHISPA

Las últimas mujeres con pies vendados de China

Son las últimas testigos de una tradición brutal que las mutilaba de por vida: el vendaje de los pies para que no crecieran más allá de una longitud ideal de ocho centímetros. Aunque la práctica se abolió en la segunda década del siglo XX, la costumbre pesaba más que la ley y muchas mujeres continuaron vendando los pies de sus hijas con el objetivo de conseguirles un buen matrimonio y garantizarles así un futuro más o menos halagüeño. "Yo no quería, porque dolía mucho. Nadie quería. Usábamos un trozo de tela para vendarnos los pies. Y mi madre lo cosió para que no me lo pudiera quitar", asegura la señora Zhao, quien a sus 92 años es una de las últimas víctimas vivas de aquella tradición milenaria. En su casa de los alrededores de Pekín se puede apreciar que los zapatos del niño de dos años, son casi mayores que los de su bisabuela.

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