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Escolares y mayores de El Grado estrechan lazos y reviven experiencias

El proyecto “Miradas entrelazadas” acerca a dos generaciones en el aula

Escolares y mayores de El Grado estrechan lazos y reviven experiencias
Escolares y mayores de El Grado estrechan lazos y reviven experiencias
N.L.L.

EL GRADO.- Los dibujos, libros y cuadernos de los niños que acudían hace décadas a la escuela de El Grado han compartido protagonismo con los trabajos que las últimas semanas han realido los diez alumnos del colegio de El Grado, perteneciente al CRA Estadilla-Fonz. Los escolares de antaño y los actuales han trabajado juntos y han estrechado lazos gracias al proyecto "Miradas entrelazadas. Del cole a la comunidad", una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de El Grado, en colaboración con el CRA y con la Biblioteca Verde del Somontano de Barbastro, y dinamizada por la empresa Entorno natural y social.

Durante todos los martes de febrero, José Luis, Alba, Juan José, Ainhoa y el resto de alumnos del colegio de El Grado recibieron en sus aulas las visitas de Rosario, José, Ester, Antonio, Gaspar, María, Antonio, Nancy y casi una decena de mayores voluntarios, deseosos de compartir sus experiencias con los más jóvenes del municipio. Las vistosas pancartas de "Bienvenidos. Bienvenidos" con las que los jóvenes escolares recibieron a los mayores también se recogían en la exposición, preparada por los protagonistas de este proyecto, que estuvo en la sala multiusos de El Torno de El Grado.

"Miradas entrelazadas" es un proyecto intergeneracional, que ha pretendido acercar a alumnos y mayores en el aula, como espacio de convivencia y aprendizaje que en El Grado ha adquirido toda su dimensión con esta enriquecedora iniciativa. Comenzó con la sesión de presentación, en la que los mayores "nos contaron las experiencias de la escuela que les tocó vivir. Fue una sesión muy interesante, nos contaron muchas anécdotas y los niños aprendieron mucho", explica Pablo Martínez, profesor tutor del aula de El Grado que durante el mes de febrero ha cambiado su dinámica habitual.

"Esta experiencia está siendo superenriquecedora por todas partes", reconoce Concha Ruiz Leiño, educadora de Entorno natural y social. El objetivo, desde el planteamiento, era de permanencia, "que no sólo se quede en El Grado, sino que sean otras entidades locales, colegios... los que se involucren en su comunidad para así aportar a los pequeños capacidades que de otra forma no las aprenderían ni las harían igual, como la empatía, la solidaridad, entender las necesidades de su comunidad... capacidades que nos hacen estar dentro del lugar donde vivimos, y aportar un granito de arena en un sitio tan impresionante como son las zonas rurales".

Los pequeños han podido satisfacer su curiosidad sobre cómo era la escuela de antaño. "La primera sesión sorprendió mucho a los pequeños, que se fueron impresionados de ver cómo eran antiguamente las escuelas". La segunda sesión fue la dedicada a los juegos tradicionales y, tras elaborar algunos en los talleres, en los que "además de la memoria ejercitan las habilidades manuales", compartieron juegos en el patio.

Las siguientes sesiones ayudaron a los mayores a hacer memoria para recordar "cómo contribuían en casa, qué función tenían los niños en las labores familiares, cómo contribuían en el campo". Además de las sesiones, los mayores han aportado objetos diversos ."Las casas de los pueblos están decoradas con utensilios antiguos, pero los pequeños y los no tan pequeños no reconocemos ya su uso".

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