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FORMACIÓN

Prácticas en hostelería para los alumnos de DiService

Seis establecimientos de Huesca acogen este mes a los alumnos del taller

Prácticas en hostelería para los alumnos de DiService
Prácticas en hostelería para los alumnos de DiService
A.H.

HUESCA.- Nueve jóvenes con discapacidad intelectual, alumnos de la Escuela Taller de la Fundación Asistencial Atades Huesca DiService, están completando su formación en hostelería en diferentes establecimientos de la capital oscense.

Los restaurantes Las Torres, El Origen, Lillas Pastia, El Bodegón de Alagón, Café Villacampa y Café Bar El Punto se han convertido por unos días en lugares de aprendizaje para los jóvenes, que comenzaron su itinerario formativo en la escuela taller en enero de 2018.

Las prácticas no laborales, en desarrollo este mes, facilitan el acceso al mercado laboral de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, y son posibles gracias a un acuerdo de colaboración con la Asociación Provincial de Hostelería y Turismo de Huesca.

La iniciativa ofrece una experiencia real a los alumnos de la escuela taller, la primera en la provincia altoaragonesa destinada a la formación de personas con discapacidad en el campo de la hostelería. Los jóvenes han desempeñado labores de cocina, han tenido la oportunidad de hacer cafés y se han ocupado de montar y servir las mesas, entre otras tareas.

Las clases teóricas que han recibido durante meses en las instalaciones de la Fundación Asistencial Atades Huesca y las prácticas realizadas en la Escuela de Hostelería San Lorenzo de Huesca han servido a los alumnos de preparación previa para afrontar con éxito esta experiencia.

De hecho, fue el pasado mes de febrero, cuando mostraron por primera vez en público lo aprendido en esas clases. Había diferentes eventos vinculados con actividades de Atades Huesca, así como actos para sus familiares, pero en el marco de las Jornadas Gastronómicas de la Escuela San Lorenzo elaboraron su primer menú, en el que junto a los profesionales del centro elaboraron cuatro primeros platos, cuatro segundos y cuatro postres, además de ocuparse de la sala, atendiendo al público, ayudándoles a sentar, cogiendo las comandas y sirviendo la comida.

"Estos chicos necesitan visibilidad para que la sociedad sepa que son capaces de hacer la comida, poner la mesa y servirla", indica la madre de uno de los jóvenes que asisten a este taller al que concurrieron cuarenta personas con diferentes capacidades, de las que fueron seleccionadas nueve que al término de su formación, el próximo mes de julio, obtendrán dos certificados profesionales: de operaciones auxiliares de restaurante y bar, y de operaciones auxiliares de cocina. La escuela taller se enmarca dentro del programa financiado por el departamento de Economía, Industria y Empleo del Gobierno de Aragón, a través del Instituto Aragonés de Empleo (Inaem).

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