Sociedad

LA ENTREVISTA

Eduardo Pueyo: "Ribagorza perdió en el XVI una oportunidad histórica de desarrollo"

El miembro del Instituto de Estudios Altoaragoneses dio una charla en las XIX Jornadas Culturales de la Asociación de Amigos de la Peña

Eduardo Pueyo: "Ribagorza perdió en el XVI una oportunidad histórica de desarrollo"
Eduardo Pueyo: "Ribagorza perdió en el XVI una oportunidad histórica de desarrollo"
E.F.

GRAUS.- "Después de un momento de gran expansión, Ribagorza perdió en el siglo XVI una oportunidad histórica de desarrollo". Se trató de un periodo histórico crucial en el que abundó el experto Eduardo Pueyo en la última charla incluida en las XIX Jornadas Culturales de la Asociación de Amigos de la Peña. Las alteraciones coincidieron con la tercera dinastía condal, la última antes de que el condado pasara, en 1598, al rey Felipe II, si bien mantuvo su estructura hasta prácticamente el siglo XIX.

En el año 1549, el futuro cuarto conde de la tercera dinastía de Ribagorza, Don Martín, recorrió el condado para investigar la reducción de sus rentas. Así, se topó con una ingente proliferación de hidalgos que esquilmaban las arcas, un condado del que estaban al frente los Duques de Villahermosa y Condes de Ribagorza. "Como duques son grandes de España y como Condes de Ribagorza consiguen un gran prestigio porque se trata de uno de los tres condados que han formado el Reino de Aragón. El propio Fernando II de Aragón -el Católico- fue Conde de Ribagorza durante once años, un hecho que no se conoce demasiado", detalló Pueyo, miembro del Instituto de Estudios Altoaragoneses (de 1984 a 2000) e impulsor de la Feria del Renacimiento de Fonz.

La desconfianza de Don Martín le granjeó la enemistad de los infanzones ribagorzanos quienes, al año siguiente, cuando su padre muere, se negaron a nombrarlo Conde. "Se basan en que la segunda dinastía solo tuvo tres condes y dicen que no tiene derecho legal. Estos infanzones habían ido a la corte de Madrid y le habían ofrecido a Felipe II el Condado. Al tratarse de un territorio fronterizo y , dada la obsesión del rey de que pudieran entrar los franceses, se mostró entusiasmado".

La labor de Don Martín por mantener el Condado dejó, además del citado informe sobre los tributos, otro más, de 1554, con datos sobre Ribagorza como el número de casas de Graus (450), Benabarre (300), Arén (200), Benasque (84) o Estadilla (200), en una época de esplendor del Condado. Sus límites, establecidos por Jaime II en 1322, se mantuvieron hasta la actual ley de comarcalización, así como su estructura condal, hasta el siglo XIX.

Si bien el Justicia de Aragón había dictaminado que el Condado correspondía al hijo de Don Martín, Don Juan, en Ribagorza surgieron dos bandos. "Se enfrentaron los reales o agerinos y los condales que siguen al conde", explicó Pueyo, quien relató algunos episodios como los avatares del siguiente conde, Fernando. "Fue diez años Conde de Ribagorza y no tuvo un momento de sosiego". Citó otros como el de las Cortes de Monzón de 1585, donde se evidencia que Felipe II sigue queriendo el Condado, momentos antes del inicio de la guerra de Ribagorza, entre 1585 y 1592 cuando concluyó con la entrada de los tercios reales, primero en Aragón y, luego, en Ribagorza, pese a que el Justicia había declarado el contrafuero en apoyo del Conde.

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