Sociedad

TRASTORNOS ALIMENTARIOS

"Se empieza por atracones y no poder parar de comer; después viene la culpa"

Se abre en Huesca el primer grupo OA de apoyo a personas que padecen adicción a la comida

"Se empieza por atracones y no poder parar de comer; después viene la culpa"
"Se empieza por atracones y no poder parar de comer; después viene la culpa"

HUESCA.- La adicción a la comida equiparada a la adicción al alcohol, por su condición de enfermedad y por su manera de abordarla. Así entienden el comer de manera incontrolada desde el grupo OA de Comedores Compulsivos de Huesca.

Desde hace apenas un mes y medio, cinco mujeres con problemas de adicción a la comida se reúnen en el Centro Cívico Santiago Escartín Otín de Huesca. Durante casi tres horas, de 18:30 a 21 horas, se dedican a compartir la falta de confianza, las carencias emocionales o cualquier otro tipo de "vulnerabilidades psicológicas" que se sitúan en el origen de las adicciones sin drogas, entre las que se incluye la ingesta descontrolada de comida, tal y como se refiere en el artículo El reto de las nuevas adicciones: objetivos terapéuticos y vías de intervención, de los autores Enrique Echeburúa y Pedro Javier Amor.

En OA Comedores Compulsivos, cuyas iniciales vienen de la forma en que se denomina el grupo en inglés Overeaters Anonymous, la aproximación a este problema se hace a través del mismo método que utilizan los Alcohólicos Anónimos. "Funcionamos con el método de los 12 pasos", replicado desde la propuesta para quienes tienen la adicción al alcohol y que, en primer término, invita a quien padezca este problema a que se reconozca impotente frente a la comida. Una persona adicta a la comida no reacciona de la manera habitual, "lo normal es que después de comer el primer plato, el segundo y el postre, la gente no tenga hambre, pero nosotras no reaccionamos así", explica una de las integrantes del grupo oscense.

EXPRESAR Y ESCUCHAR

Aunque la esencia de la organización está desprovista de cualquier carga ideológica religiosa, posee una identidad de fraternidad y espiritualidad importante. "En las reuniones trabajamos en el plano emocional, en el físico y en el espiritual". La metodología de trabajo se basa en reuniones dirigidas a abordar un tema en concreto. Sin una coordinación unipersonal, las sesiones son guiadas por el consenso. Cada grupo funciona de una determinada manera.

En Huesca es a través del grupo de Whatsapp como una persona puede proponer el tema para abordar en cada sesión semanal. Mediante lecturas disponibles en la página web comedorescompulsivos.com cada integrante prepara una exposición marcada por la escucha mutua, "nadie puede interrumpir o intercambiar palabras", señalan.

"Una vez que todos han acabado de exponer el tema, se cierra la sesión y se pasa a comentar situaciones particulares; aunque nadie está obligada a hablar, hay gente que llega, se sienta, escucha y se va", comparte.

Frente a lo que en un primer término se pueda pensar, en el origen de esta adicción no hay un problema de imagen corporal; tampoco la falta de trabajo o problemas económicos son motivos principales por los que una persona puede caer en la ingesta descontrolada de comida. "Somos personas que hemos padecido abusos sexuales, falta de cariño por parte de los padres o baja autoestima", explican.

Abusos, como el acoso escolar que padeció otra de las mujeres que forma parte de este grupo de apoyo: "Sufrí "bullying" durante la Primaria. Empecé a tontear con la comida desde los diez años. Pensé que en el instituto se pasaría pero no, porque ya llegas marcada. Ahí ya había perdido 37 kilos y los había vuelto a engordar. Había pasado de ser comedora compulsiva y bulímica a anoréxica y estar ingresada. No supe que era una enfermedad hasta que escuché en la radio a una compañera y todo lo que contaba era lo que me pasaba a mí".

Ambas mujeres remarcan el desconocimiento sobre el carácter patológico de este adicción en concreto. "Se empieza por atracones y por no poder parar de comer. Hay personas que están todo el día comiendo. Después viene la culpa. La gente te dice que si no quieres engordar, que dejes de comer y hagas dieta", explica desde OA Huesca.

Pero tal y como apuntan en el artículo Adicciones sin drogas: características y vías de intervención (Javier Fernández-Montalvo y José Javier López-Goñi), "la sobreingesta patológica suele venir acompañada de una mayor o menor obesidad. No es lo mismo, sin embargo, comer mucho que ser adicto a la comida (...)". La ingesta viene seguida de un sentimiento de culpa, ante la pérdida de control, descenso de la autoestima, estado de ánimo deprimido, profundo malestar al recordar el atracón, y el bochorno, pues "te da mucha vergüenza que te vean comer y te escondes".

Aunque la curación no existe, la recuperación sí y para evitar recaídas "hay que estar muy alerta". Por eso a quienes puedan encontrarse en esa situación, estas mujeres les dicen que "no están solas, que es algo muy común, pero que nos podemos ayudar las unas a las otras".

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