Sociedad

GALA ALTOARAGONESES 2019

Una obra de teatro en permanente aplauso y renovación

La celebración del 35 aniversario brindó emociones que unir a un patrimonio coral

Una obra de teatro en permanente aplauso y renovación
Una obra de teatro en permanente aplauso y renovación
R.G.

HUESCA.- Los Altoaragoneses del Año constituyen un cuerpo colectivo cuyo funcionamiento obedece a una serie de pautas dinámicas en su evolución pero imperecederas en su espíritu. Cual si fuera el afamado programa radiofónico musical, una cuarentena se somete a la consideración de los lectores, que ponen negro sobre blanco sus preferencias y sus percepciones en torno a los méritos, de tal guisa que a unos les entregan los oros, a otros las platas, a aquellos los bronces y a los siete restantes por categoría los diploman.

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Y, sin embargo, aunque así fuere, no siempre fue igual. Ni siquiera la forma de designación de los aspirantes, en el origen sometidos a la libérrima e impredecible determinación del cuerpo de lectores, posteriormente con cierre de candidatos por un jurado en algunas de las categorías, finalmente desde hace ya lustros con el actual sistema en el que formar parte constituye un orgullo si cabe superior por cuanto son extraídos del raciocinio, la deliberación y el libre albedrío de otro conjunto, el de jurados.

Y, sin embargo, el último acto de esta magnífica secuencia teatral en el que se han interpretado piezas diferenciadas, ora cómicas, ora trágicas, acullá dramáticas, pero nunca del absurdo, siempre ha sido apoteósico. Primero, en La Venta del Sotón, coquetamente acicalada aquel 3 de enero de 1986 para el bautizo en el que las lágrimas sucedían a las risas y las sonrisas sin solución de continuidad. Aquella primera expectación con el coche que correspondió a la niña Marta Gastón, que el pasado 24 de enero se desternillaba al ver aquella página en la que se recordaba su fortuna... que fue la de su hermana Silvia, la primera en llegar a la meta de los 18 para ponerse al volante del flamante Corsa.

Prácticamente desde el minuto uno, se denominó la Gala de las Pajaritas, por su condición elegante, alegre y entregada a la ovación y el reconocimiento. Hallar, hasta 1.400 en total, cuarenta colectivos anuales admirables refuerza la identidad y dispara la autoestima, porque entre todos vamos cincelando un patrimonio coral.

En el Abba Huesca, segundo refectorio global de esta experiencia de siete lustros, el ambiente era de fiesta mayúscula. Y es que la provincia se arremolina en torno a los Altoaragoneses, para firmar un compromiso perpetuo con las mejores gentes del mundo. He dicho.

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