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Antonio Lacasa: "La clave está en hacer las cosas a gusto y he sido testigo del cambio"

Recibió este sábado el reconocimiento de los vecinos de Colungo, donde ha compaginado durante 36 años la labor de alcalde y concejal con el oficio familiar de panadero

Antonio Lacasa: "La clave está en hacer las cosas a gusto y he sido testigo del cambio"
Antonio Lacasa: "La clave está en hacer las cosas a gusto y he sido testigo del cambio"
Á.H.

BARBASTRO.- Antonio Lacasa Andreu (mayo de 1941) recibió este sábado el reconocimiento de los vecinos del pueblo donde tuvo responsabilidades municipales durante 36 años, entre alcalde (16) y concejal (20) compartidas con el trabajo de panadero, oficio familiar en tres generaciones desde 1949 cuando lo fundó su abuelo hasta 2013 que traspasó el negocio. El talante servicial y abierto define el perfil personal de Antonio, que se casó con Victoria el 7 de diciembre de 1969 y han esperado 51 años para viajar a Canarias y a Mallorca, por primera vez, dispuestos a celebrar sus Bodas de Oro, sin las prisas ni agobios de un alcalde-panadero y con la tranquilidad mutua de los deberes bien hechos.

La trayectoria municipal de Antonio Lacasa comenzó en las elecciones de abril de 1979 cuando se incorporó de concejal en el Ayuntamiento del alcalde José Andreu (1979-1983). Cuatro años fueron suficientes para conseguir, por primera vez, la vara de alcalde -símbolo del poder edilicio- entre 1983-1987.

La segunda etapa en la Alcaldía fue en el mandato 1991-1995 y las dos últimas entre 2011 y 2019. En resumidas cuentas, Antonio solo dejó las tareas municipales durante cuatro años que coincidieron con Dionisio Albás (1999-2003) al frente de la Alcaldía.

De nuevo, en el Ayuntamiento estuvo de concejal con Jorge Rubiella (2003-2009) a quien relevó hasta las elecciones de 2019.

Al margen de la política, está próximo al alcalde Fernando Abadías. Sin obligaciones, reconoce que "se vive más tranquilo porque ser el alcalde en pueblos pequeños acarrea muchas responsabilidades y es necesario moverse para conseguir servicios si quieres aguantar el tipo".

En este sentido, ahora que se menciona la España Vaciada, "no sabría qué decirte porque ha llegado tarde para muchos pueblos que ya no existen. Creo que si hubiera dotación de servicios necesarios y ayudas se podrían recuperar". El balance de 36 años de trayectoria municipal, "en las primeras elecciones, en 1979, saqué 80 votos en la lista con José Andreu, José Buera, Antonio Pano y Antonio Lamora, y estuve de concejal hasta que salí alcalde en las elecciones siguientes".

A partir de entonces, "me ha gustado compartir y convencí a Juan José Cavero y Dionisio Albás para que pasaran por la experiencia de alcaldes mientras seguiría de concejal. De nuevo, me incorporé con Jorge Rubiella de alcalde, cogí el relevo y en los últimos ocho años estuve hasta el final. De su etapa, "la traída de aguas de Suelves, captación de aguas del río Vero, renovación y arreglo de ramillar y el depósito de abastecimiento en Asque, entre otras".

Recuerda con satisfacción que, "en Colungo, se han hecho cosas, entre ellas las obras de restauración en la iglesia, en el cementerio y los accesos con inversión de muchos recursos. En el último mandato les dije que no me presentaría a las elecciones municipales después de 36 años. La verdad es que he tenido suerte por el comportamiento de los vecinos pero se necesita mucha mano izquierda porque te la juegas si salen descontentos en el buen sentido de la expresión".

"ALCALDE,CONCEJAL Y PANADERO, COMPLICADO"

Al mismo tiempo, "ser alcalde, concejal y panadero ha sido complicado porque repartíamos por pueblos de Sobrarbe y de Somontano, entre ellos Bárcabo, Almazorre, Lecina, Arcusa, Buera, Huerta de Vero, Pozán de Vero, Castillazuelo, Salas Bajas, Adahuesca, Alberuela, Radiquero y Alquézar donde abrimos un despacho. De panadero no había vacaciones ni festivos".

El oficio y la condición de político llevaron consigo amenazas. "Por ejemplo, no comprarme pan si había quejas por alguna cuestión o tema municipal. Al final, no quedaba más remedio que llevarse con todos lo mejor posible". Además, "se me quemaron panes por descuido propio de esta doble condición. En muchas ocasiones, mi mujer Victoria ha repartido el pan en pueblos mientras mi suegra y la tía se quedaban en la panadería para atender a los clientes".

En muchas ocasiones, "el reparto se aprovechaba para consulta continuada de clientes y vecinos. De manera que mi mujer repartía mientras yo atendía consultas, así que los viajes duraban más de lo previsto. La clave está en hacer las cosas a gusto y he sido testigo directo del cambio en mi pueblo. Somos una referencia internacional gracias al Arte Rupestre en el Parque Cultural del Río Vero que nos ha puesto en el mapa más que por el famoso Anís de Colungo".

Respecto a este licor tradicional, "en muchas ocasiones, Celestina me daba botellas de anís clandestino para que lo llevara a algunos pueblos pero no tengo idea de cómo se elabora". Desde que se ha retirado, "me dedico a la huerta y con mi mujer nos iremos de viaje a Canarias y Mallorca porque si quitas pueblos de la zona, nunca salimos de Colungo mientras estuvimos en activo".

Elogios al párroco Cabrero. "Es una autoridad social en la zona, dice misa, canta jotas, arrima el hombro con todos y la gente le apreciamos mucho. Cabrero nunca falla". De puertas municipales afuera, "tengo muy buena amistad con el alcalde y tiene mi apoyo. Además, tener a la Asociación Cultural O Portal D"a Cunarda que organiza 53 actividades durante el año es una garantía de colaboración".

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