Sociedad

ENTREVISTA

Sescún Marías: "Esas resistencias fueron un resquicio de libertad y autonomía"

La investigadora e historiadora recorrió los puntos de fricción y contradicciones del discurso franquista sobre el modelo de mujer

Sescún Marías: "Esas resistencias fueron un resquicio de libertad y autonomía"
Sescún Marías: "Esas resistencias fueron un resquicio de libertad y autonomía"
P.S.

HUESCA.- "Cuestionarse puntos de fricción, paradojas y contradicciones internas en el discurso sobre la mujer que había en el régimen". Con este punto de partida, Sescún Marías, profesora de Historia en el IES Hermanos Argensola de Barbastro, planteó la conferencia dialogada Mujeres en el franquismo, vuelta al siglo XIX, la tercera del ciclo Mujeres y Memoria(s), junto a Irene Abad, también docente e historiadora. Un aporte diferente, continuidad de su línea de investigación, la represión sexuada del franquismo.

Contradicciones que llegaron gracias a las "roturas, costuras y descosidos" -metáfora de las "rupturas y continuidades"- en torno al modelo de mujer del franquismo, que "no podía ser estanco, pues había unos precedentes de libertad" que se remontan incluso antes de la II República. "Siempre se compara el retroceso que hubo durante el franquismo con respecto a la II República, pero en la dictadura de Primo de Rivera (la situación) es muy paradógica. Son los años 20, el sufragismo está en eclosión en Europa, había una dictadura sin libertades, pero a nivel municipal las mujeres pueden votar y pueden ser elegidas, y hay concejalas y alcaldesas. La II República es un boom porque en la dictadura de Primo de Rivera había habido desajustes y reivindicaciones", explica Marías.

Esos "descosidos", ubicados en lo cotidano, fueron puestos en práctica por las mujeres durante el franquismo como resistencias ante la táctica de doblegamiento y humillación que aplicó el régimen. Gestos de los que no hay más constancia que la que aportan aquellas que fueron víctimas de la represión y todavía viven.

Hicieron lo posible por escaquearse, por ejemplo, de acudir a la formación de la sección femenina o de ir a misa. "En el caso de mujeres rapadas, una con la que hablé contaba que la sonrisa no se la quitó nadie", comenta. Resistencias de "no estar cien por cien con el régimen eran una satisfacción personal de que viviendo en dictadura aún tenías ese resquicio de libertad y autonomía", explica Marías, aunque tuvieran sus consecuencias o tuvieran que comulgar con trabas, como la obligatoriedad de cursar el servicio social para estudiar.

Con el tiempo, fueron apareciendo contradicciones en el discurso del régimen, "como la aceptación por parte del franquismo de que las mujeres trabajaran al ser necesario para la economía" o "el discurso de pureza femenina" frente a la promoción del "deporte femenino en línea con el discurso nazi del culto al cuerpo", que provocó, debido a la vestimenta de las mujeres, el escándalo de la Iglesia.

Un registro de la represión en lo cotidiano desde una perspectiva histórica que no está falto de dificultades, pues solo lo oral da cuenta de la misma. Quienes estudiaron en un internado "hablan de su trayectoria académica, pero a mí me interesa lo que pasaba allí, que es lo que no cuentan. Cuesta mucho y de casualidad te encuentras una información que no esperas".

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