Sociedad

DOMINGO - OJO AVIZOR

La crisis que reveló la necesidad de repensar el sector de los cuidados

Las entidades sociales de Huesca advierten de la necesidad de reflexionar sobre un sector muy falto de reconocimiento y recursos

La crisis que reveló la necesidad de repensar el sector de los cuidados
La crisis que reveló la necesidad de repensar el sector de los cuidados
P.S.

En una entrevista que este diario realizó a Eduald Carbonell recientemente, el arqueólogo venía a afirmar que los momentos de incertidumbre favorecen la evolución de nuestra especie, la cual deviene tras afrontar los cambios que provoca la confusión. Y probablemente la humanidad vive el periodo de mayor incertidumbre en décadas.

La crisis por la covid-19 está poniendo de manifiesto dos cosas: la gran capacidad que tenemos como sociedad de trabajar hacia un mismo objetivo y lo invisibles que hacemos, la mayor parte del tiempo, a quienes viven caminando permanentemente por una cuerda a medio tensar. Vamos Huesca puede ejemplificar la anterior afirmación. La labor coordinada de administración, entidades sociales y una entidad bancaria a través de su fundación se rigió por atender a lo prioritario, es decir, a la vida, en especial la de aquellas personas que viven, o estaban en riesgo de hacerlo- en condiciones de mayor vulnerabilidad. "Lo importante era atender a las personas y solucionar el problema", explica Juan Rodrigo, presidente provincial de Cruz Roja Huesca. Las donaciones vienen a cubrir necesidades de esas que, si faltan, la pirámide no se sostiene: la salud individual y colectiva, la vivienda y el comer. Por eso era importante para las entidades impulsoras que se colaborara lo más posible, "en lo que cada uno pueda", recuerda Roberto Cerdán, director del Centro Ibercaja Huesca.

La falta de equipos de protección para las personas que tenían que lidiar en focos de contagio ha sido uno de los dramas vividos en los centros asistenciales. Por eso el primer reto de Vamos Huesca se dirigió a adquirir 6.000 mascarillas. Por el momento se han logrado -a través de la Fundación Lares que está actuando como central de compras- "1.000 mascarillas quirúrgicas", cuenta Juan Vela, vicepresidente de la Fundación Cruz Blanca, encargada de gestionar la canalización de estos fondos. Queríamos comprar mascarillas FFP2 pero nos las vendían a unos seis euros y pico. Aprovechando que no nos las solicitaban de golpe estamos esperando a que bajen de precio", aclara. Vela recuerda que las mascarillas siguen a disposición de aquellos centros asistenciales que las puedan necesitar. "Si alguna entidad necesitase en algún momento puntual".

El segundo reto, aún vigente, busca cubrir las necesidades de vivienda de familias durante dos meses. La entidad que canalizará será Cáritas Huesca. Por el momento la recaudación acumulada asciende a 20.381 euros. Cuando se consiga, llegará el tercero, que será gestionado por Cruz Roja y que buscará asegurar 2.200 comidas a las personas usuarias que precisan de este servicio, que en la actualidad son 55 -venían de ser 40 antes de la crisis-, fundamentalmente, "personas con movilidad reducida, incapacidad para cocinar y algunas provenientes de los centros de día, donde hacían las comidas hasta que estos cerraron", explica Rodrigo. Usuarias como María, a quien su cuidadora María Teresa acompaña, andador en mano, a la puerta para recibir a la pareja de voluntarios -Pilar y Rubén- que realizan el reparto. Es el último hasta el lunes, cuando volverán a realizar rutas. Desde Cruz Roja prevén que número de personas en necesidad vaya aumentando, "por lo que el reto tiene una continuidad y, según la respuesta, nos ayudará a prever posibles retos de manera continuada".

Juan Vela coincide en la previsión y habla de "crisis humanitaria, porque la crisis ha dañado nuestro concepto de sociedad y civilización. Cuando en nuestros hospitales se criba por la edad a las personas que pueden ser tratadas estamos hablando de cosas muy serias". Vela también abre la cuestión sobre el papel que se le ha dado al sector de los cuidados hasta esta crisis y lo lejos que se remonta la precarización del sector. "En los foros en los que participo, antes de la crisis se hablaba de la decadencia del sector de los cuidados en Europa pero en España mucho más. El cuidado es esencial en nuestra sociedad y para nuestra especie. El cuidado va dentro de la humanización de nuestra sociedad. ¿Qué reconocimiento tiene el que cuida?", se pregunta. Para Felipe Munuera es claro que esta crisis pone de relieve la necesidad de un debate sobre el papel del sector. "Nuestra actividad es de persona a persona, como no sale en las noticias parece que no existe, y como no es un sector que mueva mucho dinero, aparentemente, queda un poco sojuzgado", reflexiona mientras anhela que al menos esta crisis sirva "para valorar más la labor del día a día, lo económico y sobre todo a las personas que están ahí detrás", incluidas las que trabajan no sólo en residencias sino en domicilios particulares o lo hacen de forma no remunerada.

En 2018, la Organización Internacional del Trabajo analizó la labor de cuidados remunerado y no remunerado y su relación con el mundo de trabajo en transformación. Insistía en las persistentes desigualdades de género en los hogares y en el mercado de trabajo, el aumento de la población que necesitaría de cuidados en 2030, en 200 millones con respecto a 2015, llegando a 2.300 millones de personas, y cifraba el valor de los cuidados no remunerados en España durante 2018 en 180 millones de euros y 130 millones de horas, 16 millones de personas trabajando ocho horas al día.

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