Sociedad

INVESTIGACIÓN

Yamir Moreno: "Es la primera vez que se crea una base de datos de más de 20.000 voluntarios"

Este físico teórico de formación de la Universidad de Zaragoza explica el desarrollo del simulador del comportamiento humano más grande del mundo, con participación de España, Holanda, Reino Unido y Finlandia

Yamir Moreno: "Es la primera vez que se crea una base de datos de más de 20.000 voluntarios"
Yamir Moreno: "Es la primera vez que se crea una base de datos de más de 20.000 voluntarios"
S.E.

HUESCA.- "La labor de nuestro equipo de investigación es, en esencia, diseñar experimentos sociales controlados a gran escala, definir un objetivo, determinar cuáles son las principales variables a tener en cuenta, recolectar y analizar los datos, interpretar los resultados, validarlos y ver si estos se corresponden o no con la teoría. Para ello, contamos con una plataforma propia oTree y con una base de datos de voluntarios".

Así define el profesor Yamir Moreno el trabajo que la Universidad de Zaragoza hace en el simulador del comportamiento humano más grande del mundo hasta la fecha. Moreno es el director del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (Bifi) de la Universidad de Zaragoza y máximo responsable del Grupo de Redes y Sistemas Complejos (Cosnet) de dicho instituto. Este físico teórico de formación es en la actualidad presidente electo de la Network Science Society (NSS) y ha ejercido como presidente de la Complex Systems Society (CSS) desde el 2015 hasta el 2108.

Ha formado parte durante varios años del Grupo Asesor de Tecnologías Futuras y Emergentes del Programa de Investigación de la Unión Europea (H2020) y ha sido miembro del consejo asesor del Centro Colaborativo "Complexity Sciences for Health Systems" (CS4HS), dedicado al control de enfermedades y con sede en la Universidad de Columbia Británica, Vancouver, Canadá. A nivel regional, es miembro del Consejo del Futuro de Aragón.

¿Con qué objetivo se planteó la creación de este simulador del comportamiento humano? ¿Cómo participa la Universidad de Zaragoza y cuál es su trabajo?

-Esta iniciativa se enmarca en el proyecto "Ibsen" perteneciente al Programa Horizonte 2020 (H2020) de la Unión Europea. El proyecto, a su vez, está integrado por equipos de investigación de 4 países: Holanda, Reino Unido, Finlandia y España. La finalidad es una mejor y más certera caracterización de los sistemas sociales y el estudio de los patrones de comportamiento humano en diferentes contextos estratégicos para poder implementar y rediseñar, de manera eficiente, nuevas políticas en todos los ámbitos de la sociedad. Por otra parte, intentamos dar respuesta a preguntas trascendentales como: ¿cuáles son los mecanismos reales que promueven la cooperación en humanos , ¿cómo se forman las burbujas financieras , ¿cómo influye el tamaño del grupo en el comportamiento colectivo , ¿cómo se comportan los mercados financieros , ¿cómo reaccionamos los humanos ante el dilema que supone la elección entre lo individual y lo colectivo , etc.

Es válido resaltar que no existe ninguna otra iniciativa con estas características a nivel europeo ni a nivel internacional. Es la primera vez que se crea una base de datos de más de 20.000 voluntarios de varios países europeos para realizar experimentos controlados a gran escala.

Históricamente, muchos de los experimentos realizados en este marco de investigación, se han llevado a cabo con decenas o cientos de participantes y en entornos muy reducidos. De hecho, el mayor experimento en tiempo real realizado hasta la fecha con software, plataforma de visualización, diseño y ejecución propios (por parte de miembros del Instituto Bifi) tuvo lugar en Zaragoza en el año 2011 y participaron 1.230 voluntarios de distintas escuelas e institutos de Aragón. A partir de aquí, es cuando somos plenamente conscientes de la importancia de realizar experimentos sociales a gran escala para dilucidar las claves del surgimiento y desarrollo de la cooperación en humanos y evaluar si las teorías existentes se correspondían o no con la realidad.

El Laboratorio de Economía Experimental "Nectunt Lab" del Instituto Bifi de la Universidad de Zaragoza se constituyó como línea de investigación anexa a la actividad del Grupo de Redes y Sistemas Complejos (Cosnet) -(liderado por él)-. El grupo Cosnet es responsable del nodo de Zaragoza y colabora también con otros grupos de investigación e instituciones pertenecientes al proyecto Ibsen como el Grupo Interdisciplinar de Sistemas Complejos de la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Valencia. El propósito de Nectunt es analizar desde un punto de vista teórico y experimental las bases de la cooperación en humanos, así como las distintas aplicaciones de la Teoría Evolutiva de Juegos en diversos campos de la ciencia. Dicha teoría permite analizar la interacción estratégica entre agentes racionales o irracionales que pueden ser individuos, grupos, empresas, grandes corporaciones, etc. El Dilema del Prisionero, por ejemplo, es el modelo más estudiado en la Teoría Evolutiva de Juegos y consiste en un juego simétrico, bipersonal, finito, estático y de suma no nula en la que los jugadores deben elegir entre dos estrategias: cooperar o no cooperar. Cada jugador gana una recompensa que depende no sólo de su propia estrategia, sino también de la estrategia llevada a cabo por sus competidores.

Esta teoría es muy útil para intentar desvelar las claves del comportamiento humano y proporciona un marco y herramientas analíticas únicas para la comprensión de una amplia gama de fenómenos que ocurren en la vida real y que están vinculados a la toma de decisiones. Metodológicamente, hacemos uso de las simulaciones por ordenador para construir modelos (con un alto grado de realismo) basados en nuestros hallazgos en experimentos controlados, tanto presenciales como online. Nectunt Lab, cuenta en la actualidad con más de 6.000 voluntarios en su base de datos.

¿Qué se ha hecho hasta la fecha?

-El proyecto está funcionando en su totalidad desde hace unos 4 años aproximadamente. En un inicio, centramos nuestros esfuerzos en el reclutamiento y la creación de una base de datos de voluntarios, así como en tareas vinculadas al desarrollo del software y otros aspectos de índole técnica en las que el Bifi ha participado activamente. Por otra parte, se han diseñado y realizado numerosos experimentos, tanto presenciales como online, simulando situaciones verídicas. Al no existir ningún tipo de información o condicionamiento previos, los jugadores se comportan como si estuviesen en un entorno real y tienen que decidir qué hacer en función de lo que hagan sus oponentes. En estos experimentos existe siempre una remuneración económica que puede ser de 2 tipos: cada uno de los jugadores recibe una cantidad fija que se puede incrementar en función de los resultados obtenidos en el juego o bien, una gratificación económica para un número pequeño de jugadores que hayan obtenido los mejores resultados. Cabe destacar que los datos obtenidos en los experimentos son anonimizados y tratados según la legislación vigente.

A día de hoy, se han realizado diversos experimentos sobre el cambio climático, las redes de comercio internacional, la influencia del parentesco en la cooperación, es decir, cómo influyen las relaciones familiares e intergeneracionales en la cooperación humana, las inversiones de capital, los recursos dinámicos y la sostenibilidad, entre otros. Muchos de estos experimentos ya han sido publicados en revistas de reconocido prestigio en el campo de las ciencias sociales y económicas (https://www.facebook.com/NectuntLab/).

¿Para qué sirve este simulador en la práctica?

-Este simulador permite estudiar y desentrañar con un mayor nivel de detalle y realismo el comportamiento humano y los mecanismos que subyacen detrás de los fenómenos cooperativos. La cooperación es, sin dudas, uno de los pilares de la evolución que ha permitido el tránsito de una sociedad primitiva basada en la caza, la pesca y la recolección a la moderna sociedad actual caracterizada por las nuevas tecnologías e infraestructuras y en la que todo está interconectado.

Muchos de los resultados de estos experimentos se pueden extrapolar a diversos entornos en aras de simular mercados financieros, identificar segmentos estratégicos de la población a los que dirigir las campañas de publicidad o marketing, analizar cómo responden los individuos ante el dilema que supone el cambio climático, es decir, salvaguardar los recursos naturales, evaluar cómo evoluciona la cooperación según la edad de los individuos, determinar los rasgos de la personalidad de éstos, etc. En general, podemos decir que el simulador permite modelizar una sociedad artificial de una manera mucho más realista y tener en cuenta la respuesta humana a diferentes incentivos. En otras palabras, nuestro trabajo podría dotar de mucho más realismo los modelos que se usan actualmente en sociología y economía: la casi totalidad de los modelos socioeconómicos asume que los individuos son racionales, lo cual no es cierto e introduce desde el principio sesgos que pueden desvirtuar el resultado final.

¿Qué supone para el simulador la crisis sanitaria del coronavirus ¿En qué han trabajado y/o siguen trabajando en estos meses de pandemia?

-Es evidente que esta crisis sanitaria ha tenido un profundo impacto social en la población. En nuestro caso, no hemos podido convocar experimentos presenciales, pero sí hemos realizado varios experimentos online con una magnífica respuesta e implicación por parte de nuestros voluntarios. El último experimento se realizó en colaboración con investigadores de la Escuela de Negocios de la Universidad de Greenwich en Londres, Reino Unido, y estuvo relacionado con temas de ciberseguridad y propagación de virus informáticos.

¿Cambiará el comportamiento humano cuando se haya superado la actual crisis sanitaria?

-Esta es una pregunta compleja, pero está claro que todos habremos aprendido algo y que el profundo impacto a nivel humano, psicológico y social de la actual pandemia, marcará un cambio de comportamiento, de rutinas y de prioridades. Una de las cosas que podemos analizar en plataformas como la nuestra son los cambios de comportamiento de la población cuando se enfrenta a eventos adversos e inesperados como la epidemia en curso. En este contexto, hábitos como usar o no la mascarilla, cumplir con el distanciamiento social, autoaislarse y evitar el contacto con otros individuos ante la más mínima sospecha de síntomas; suponen, en muchas ocasiones, un dilema entre la decisión consciente, responsable y espontánea del individuo y la consiguiente repercusión o impacto en el resto de la sociedad. Se trata de evaluar no sólo lo que le afecte a uno como individuo o sujeto independiente, sino en qué medida nuestros actos pueden influir positiva o negativamente en los demás. Esto es también extrapolable a otras escalas.

Predecir el desarrollo de una epidemia, por ejemplo, supone un reto que no sólo exige un profundo conocimiento de este proceso desde un punto de vista biológico y epidemiológico, sino también social, pues factores como nuestros patrones de comportamiento, movilidad y la forma de relacionarnos en sociedad o con otros individuos influyen de manera decisiva en la evolución de la misma. El comportamiento humano es dinámico, impredecible y no nos comportamos como moléculas de un simple gas ideal.

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