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Felipe Esparza: "La mayoría de mi humor es hacer burla de mi vida"

El comediante mexicano estrena en Netflix el especial bilingüe "Malas decisiones"

Felipe Esparza: "La mayoría de mi humor es hacer burla de mi vida"
Felipe Esparza: "La mayoría de mi humor es hacer burla de mi vida"
EFE

LOS ÁNGELES.- "Me han golpeado, me han balaceado pero no me dieron: he vivido mucha vida oscura", dice el comediante mexicano Felipe Esparza, que estrena en Netflix el especial bilingüe Malas decisiones y quien cuenta que a menudo encuentra las risas ironizando sobre cosas duras y terribles de su propia vida.

"La mayoría de mi humor, de mi comedia, es hacer burla de mi vida, de lo que me ha pasado a mí", desarrolla.

"Cuando empecé a hacer de comediante, todos mis chistes eran muy felices, como si viniera de una vida sin crimen, sin adicción a las drogas, sin abusos, sin violencia doméstica... Como si estuviera viviendo en un mundo que no existía. Para mi segundo especial, mi comedia ya era más personal. Pero ahora con este especial... Uf, está bien oscuro, "my friend"", añade.

Esparza presenta en Netflix el 1 de septiembre su especial, que como aliciente tiene una versión en español y otra en inglés.

"Cuando me dieron la oportunidad de hacer un especial de Netflix en inglés dije: "Guau, es cool, está suave". Pero les pregunté: "¿Por qué mejor no hago uno también en español "", comenta.

Uno de los objetivos del humorista con esta oferta bilingüe era "dejar algo para la raza" y para "los padres" de sus seguidores.

"Muchos de mis fanáticos son mexicoamericanos y hablan inglés todo el día. Pero el fin de semana se ponen sus gorros, sus botas y vámonos al "party"", dice.

Además de este interés por el componente híbrido de la cultura hispana en Estados Unidos, Esparza refleja muchos aspectos de su complicada travesía desde Sinaloa hasta California.

"Yo soy de Adolfo Ruiz Cortines, un pueblito cerca de Los Mochis. Donde yo vivía no había cemento en el piso: era todo pura tierra. Y venía una camioneta en la media tarde con pura agua y mojaba todo para que no hubiera mucha tierra en el aire. Ni sabía que era pobre: yo era un niño chiquito", confiesa.

Tampoco fue nada fácil cruzar hasta Estados Unidos desde Tijuana. "Nos fuimos con un coyote. Nos pararon en San Clemente y nos mandaron para atrás a Tijuana. La segunda vez nos pararon en la línea, y los mandaron para atrás", dice.

La tercera vez fue la vencida, pero una vez en Los Ángeles el entonces joven Felipe Esparza se hundió en problemas de drogas y de violencia de pandillas antes de escapar y emprender su carrera humorística.

Quizá por todo eso no le cuesta en Malas decisiones hablar desde la comedia de temas que pueden ser muy peliagudos como el racismo, la inmigración o los abusos, algo que, según Esparza, conecta directamente con la esencia del humor latino y de las minorías raciales en general.

"El humor latino es muy diferente al humor de los comediantes güeros porque los comediantes gringos tiene que buscar algo para hacer chiste, tienen que escribir ellos chistes", argumenta.

"Pero los latinos no tienen que escribir tantos chistes: nada más dicen algo que les pasó un día y ya está chistoso. Lo que nos pasa no le va a pasar nunca a un güerito. Yo puedo decir que cuando entré en un salón era el único mexicano dentro. Eso no puede hacerlo un gringo porque cuando va a un cuarto ya sabe que va a haber muchos gringos dentro, cuando va al hospital sabe que le van a ayudar", prosigue.

"Pero yo no. Cuando entro a un cuarto sé que va a ser diferente para mí, sé que me van a tratar diferente en el bus, en el aeropuerto... Y de ahí sale toda la comedia de los afroamericanos, de los coreanos, de los latinos: nosotros tenemos un mundo más grande para hacer comedia que los güeritos", concluye.

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