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El Ebro deja atrás una riada “descomunal” pero no histórica

En Zaragoza se han evacuado a 200 personas como medida de prevención

Miembros de la UME trasvasan agua al río en la localidad de Pina de Ebro por la crecida del río.
Miembros de la UME trasvasan agua al río en la localidad de Pina de Ebro por la crecida del río.
S.E.

Las aguas del Ebro comienzan a regresar a su cauce y los municipios ribereños de Navarra, La Rioja y Aragón, incluida Zaragoza, empiezan a dejar atrás la última gran avenida del río, que ha sido “descomunal” pero no histórica, al menos no en toda la cuenca, gracias a la prevención y las limpiezas efectuadas por tramos.

En menos de 15 días el Ebro ha experimentado dos crecidas, una ordinaria a principios de mes y la que todavía corre aguas abajo camino del embalse de Mequinenza por las intensas lluvias de los últimos días, que han superado los 300 litros por metro cuadrado en la cornisa cantábrica.

Mientras la crecida extraordinaria del Ebro ha superado en Tudela la magnitud de la riada de 2015, aguas abajo el caudal se ha atenuado y el Ebro ha bajado con medio metro menos que entonces, como ha explicado la jefa de Hidrología de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), María Luisa Moreno.

Moreno ha informado de que este jueves se dará por cerrado el episodio con la llegada de los máximos caudales a la cola del embalse de Mequinenza. La CHE emitió la alerta el viernes 10 y ese mismo día Aragón y Zaragoza activaron sus respectivos planes de emergencia, que tanto el alcalde de la capital aragonesa, Jorge Azcón, como Lambán han considerado “clave” para anticiparse y adoptar decisiones que han permitido salvar cascos urbanos, vidas y ganado.

Lo ha recordado este miércoles Lambán durante una visita a la Ribera Baja del Ebro: en la riada del 2015 fueron evacuadas 1.500 personas de esta zona y en la de este año y de manera preventiva se han desalojado solo 23 viviendas en Novillas durante menos de 24 horas.

En Zaragoza, como prevención, han sido 200 personas de diferentes pedanías y núcleos residenciales, algunas de las cuales, sin embargo, no podrán volver hasta que los bomberos puedan bombear el agua, según ha anunciado este miércoles el alcalde.

En opinión de Azcón, pese al inferior caudal del agua, 2.100 metros cúbicos por segundo frente a los 2.448 de hace seis años, las consecuencias en la ciudad y el término municipal, donde se han inundado alrededor de 3.000 hectáreas, han sido similares a las de 2015, y ha pedido una “reflexión” sobre la necesidad de limpieza.

Sin embargo, Lambán y la CHE creen que precisamente las labores de limpieza han evitado que esta riada sea catastrófica, junto a la coordinación de las distintas instituciones, organismos y efectivos de las administraciones que este miércoles ha resaltadoel ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la sesión de control del Congreso, y a los trabajos de refuerzo de defensas acometidos tras la de 2015.

La efectividad que demostró la limpieza para laminar ha llevado al Gobierno a comprometer 13 millones de euros para llevar a cabo actuaciones de este tipo en el cauce del Ebro, enmarcadas en el proyecto Ebro Resilience, según ha anunciado este miércoles la delegada del Gobierno en Aragón, Rosa Serrano. Lambán ha destacado que el aprendizaje que deja esta crecida, de la que “afortunadamente no se han cumplido los peores presagios”, es que las limpiezas de gravas y vegetación realizadas en los tres últimos años “han surtido efecto”, por lo que ha animado a que se sigan llevando a cabo.

Tras pasar ayer la punta por la Ribera Baja, sus alcaldes también han respirado aliviados, sobre todo el de El Burgo de Ebro, donde ayer se tuvo que crear un cordón de refuerzo con gravas ante la duda de que la mota resistiera la presión. Ha sido la primera vez que se ha corrido este riesgo, dado que está pendiente el refuerzo de la mota actual. La consejera de Presidencia, Mayte Pérez, ha adelantado que la evaluación de daños tendrá que esperar para que sea “más meticulosa y concienzuda”.

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