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PATRIMONIO

Monasterio de San Victorián: esa desconocida cuna aragonesa

Fue panteón real y referente en los inicios de la historia del Reino de Aragón

Vista del conjunto monacal de San Victorián, a los pies de la Peña Montañesa.
Vista del conjunto monacal de San Victorián, a los pies de la Peña Montañesa.
Gobierno de Aragón

A los pies de la Peña Montañesa, en plena comarca del Sobrarbe, entre el verde de encinas, quejigos y enebros y el gris de paredes rocosas, se esconde un rincón lleno de magia, todo un tesoro arqueológico aragonés. El Monasterio de San Victorián, situado en el Pueyo de Araguás, guarda entre sus muros más de 15 siglos de historia. Considerado como el cenobio de la Península Ibérica más antiguo, San Victorián tiene su origen paleocristiano en el siglo VI. Fue después panteón real, al albergar tanto los restos de Íñigo Arista como los de Gonzalo I, quien heredó los condados de Sobrarbe y Ribagorza tras la muerte de su padre Sancho III el Mayor en 1035. Más adelante, ya en el siglo XVIII, obtuvo el título de Real Monasterio por orden del rey Felipe IV de Aragón, V de Castilla, quien mandó construir una nueva iglesia de estilo barroco junto a su esposa Isabel de Farnesio. “En la historia de Aragón su importancia es equivalente a la de San Juan de la Peña –afirma la directora general de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, Marisancho Menjón–. El Monasterio de San Victorián no debería quedar oscurecido porque está en los orígenes de Aragón, de lo que por entonces era el condado de Sobrarbe”.

Claustro del cenobio, con la fachada de la iglesia a la izquierda.
Claustro del cenobio, con la fachada de la iglesia a la izquierda.
G. A.

Para tomar conciencia de su importancia y valor histórico, hay que remontarse al siglo XI. Sancho III el Mayor, rey de Pamplona, dejó en herencia los territorios que gobernaba a sus cuatro hijos. El Condado de Aragón fue para Ramiro, y el de Sobrarbe y Ribagorza para Gonzalo I. La controvertida y prematura muerte de Gonzalo ofreció la oportunidad a Ramiro de juntar ambos condados en un acuerdo que, según dicen las leyendas, se negoció en los propios muros de San Victorián. Dicho monasterio sería el escenario de otro acontecimiento histórico de especial significación para el Reino de Aragón: allí se produjeron, según se tiene entendido, las negociaciones de los esponsales de la boda entre doña Petronila y el conde Ramón Berenguer IV, enlace que daría origen a la creación de la Corona aragonesa.

Bien de Interés Cultural

Declarado Bien de Interés Cultural desde 2002, fue construido en el siglo XI, aunque cuenta con restos de un cenobio anterior del siglo VI. El conjunto arquitectónico monacal que se puede contemplar hoy data del siglo XVI y está formado por diferentes construcciones, rodeadas por una muralla: una casa abadía, una hospedería y dos edificaciones rectangulares entre sí y dispuestas en torno a un espacio abierto con una fuente y una cruz. En el centro se encuentra el claustro de la comunidad, del que solo se conservan tres de sus lados –llamados benedictos–, debido a que el rey Felipe mandó construir una iglesia en el siglo XVIII mayor que la anterior, invadiendo una de las cuatro partes del claustro. La iglesia tiene tres naves, en origen cubiertas por una bóveda de cañón encamonada con lunetos, y cabecera recta. Adosada a la iglesia destaca una gran torre de planta cuadrada y dos cuerpos en altura, tras la cual se encontraba el cementerio. Desde lo alto de la torre puede contemplarse el paraje en su conjunto, con una belleza que sorprende y a la vez impresiona.

Nave central de la iglesia, con dos naves laterales. En la actualidad cubierta con techo de madera.
Nave central de la iglesia, con dos naves laterales. En la actualidad cubierta con techo de madera.
G. A.

Pero, ¿cómo es posible que un lugar de tal relevancia sea tan desconocido?. “Los orígenes son tan antiguos que siempre se mezclan con leyendas –explica Menjón–. Y como se ha estudiado muy poco, no ha recibido tanta atención”.

Pese a su riqueza patrimonial, el recinto monacal llegó a sufrir a lo largo del siglo XX un alto grado de abandono y destrucción. A la desamortización de Mendizábal del siglo XIX se sumaron los expolios sufridos durante la Guerra Civil para dejar San Victorián en un estado de verdadero desamparo. Con el fin de rescatarlo y ponerlo en el valor que se merece, el Gobierno de Aragón lo adquirió y ha ido interviniendo en las últimas décadas sobre las distintas dependencias monacales. En ese sentido, el Ejecutivo habrá invertido en el monumento desde 2005 alrededor de 1,7 millones de euros.

En la actualidad, se está llevando a cabo un estudio histórico, tal como expone Menjón, “que culminará en una monografía científica, a partir del análisis de toda la documentación existente que se conserva hoy en el Archivo Histórico Nacional de Madrid”.

Entrada del templo, en cuyo tímpano se encuentra el escudo de la monarquía hispana de Felipe V.
Entrada del templo, en cuyo tímpano se encuentra el escudo de la monarquía hispana de Felipe V.
G. A.

Asimismo, paralelamente a lo anterior, se ha encargado una excavación sistemática y un Plan de Actuaciones Arqueológicas. Hasta ahora, se habían realizado sondeos concretos en función de las intervenciones arquitectónicas, pero esta nueva excavación planificada “aportará nuevos datos de este monasterio que tiene mucho que decir”.

Importante inversión

Está previsto que la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón invierta entre este año y el próximo un total de 670.340 euros para la conservación y restauración del palacio abacial del monasterio.

Los trabajos contemplan la reparación y consolidación del ala noroeste del citado espacio, al tratarse de una zona que se encuentra en un avanzado estado de deterioro. Las actuaciones consisten en el recalce de la cimentación, la restauración de paramentos verticales, el arriostramiento de los forjados y también la sustitución de la cubierta.

Por otro lado, se considera necesario llevar a cabo el desescombro de algunas estancias de la zona sur del palacio abacial, con el objetivo de profundizar en el conocimiento del monumento y mejorar el sistema de recogida de aguas del monasterio para evitar filtraciones al terreno.

El Gobierno de Aragón ha estado en contacto permanente con el Ayuntamiento de El Pueyo de Araguás y la Comarca de Sobrarbe para conocer las necesidades que plantean y saber qué consideran más urgente. “Está claro que urgente es todo, pero hay que decidir por dónde avanzamos”, reflexiona Menjón. “Sabemos que aún falta mucho trabajo por delante, pero es cuestión de no dejarlo. Es la apuesta que se hizo en su momento por parte del Gobierno de Aragón: la responsabilidad de sacarlo adelante”.

El Monasterio de San Victorián, testigo silencioso de algunos de los principales acontecimientos que dieron vida a los orígenes del Reino de Aragón, aguarda expectante. Y con él todos los aragoneses, conscientes de que la recuperación del viejo cenobio del Sobrarbe contribuirá a trazar con más firmes trazos una de las más bellas y a la vez desconocidas páginas de nuestra rica y apasionante historia.

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