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COLABORAN: CAJA RURAL DE ARAGÓN Y DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

María Videgain: “La transferencia entre ciencia y sociedad tiene que darse en ambos sentidos”

#CONTRALADESPOBLACION

María Videgain, en un campo de cultivo en Albero Bajo.
María Videgain, en un campo de cultivo en Albero Bajo.
S. E.

MARÍA VIDEGAIN despierta cada mañana en Albero Bajo y observa el ciclo del año en el campo, desde las tareas de siembra, la nascencia o la cosecha. Más allá de la paz que le transmitiría a cualquiera, para ella es fuente de conocimiento para sus investigaciones, como doctora y profesora de la Escuela Politécnica Superior de Huesca, e incluso finca experimental.

Nació en Zaragoza, pero su conversación lleva constantemente a sus raíces familiares en San Martín del Río (Teruel), aunque los estudios y la vida después, la han llevado a asentarse en esta provincia. Primero cursó Ingeniería Técnica Agrícola y después Ingeniería Agrónoma en el mismo centro donde hoy imparte docencia y, tras un Erasmus en República Checa, de regreso a Huesca, buscaron con su pareja una casa en el medio rural por la posibilidad de tener un huerto y la encontraron en Albero Bajo.

De eso hace 11 años y no se arrepiente de la elección. “Me gusta el espacio, no me veía encerrada en un piso pero, sobre todo, el contacto con los agricultores para mí es muy interesante. Tiene que haber una transferencia en los dos sentidos, no solo de la ciencia a la sociedad, de la que tanto se habla, sino que la sociedad te aporta muchísimo”, indica. “Aquí ves el movimiento en cuanto llega la época de siembra, las máquinas cosechando y todo tipo de labores. Es muy interesante, al igual que los diálogos con los agricultores, de los que intento absorber todo lo que me pueden contar”, comenta. Además, explica que también aprovecha la ubicación de Albero Bajo para establecer ensayos experimentales en sus parcelas. “Es increíble la disponibilidad que tienen siempre los agricultores para participar en los proyectos, siempre están dispuestos a instalar ensayos y así da gusto”, agradece Videgain.

Por ello, “puedo desarrollar totalmente mi carrera investigadora en el medio rural”, asegura. De hecho, “la Escuela es un centro, y no es igual en todas las universidades, que tiene mucho contacto con el entorno. Todos los investigadores están relacionados con las empresas y con la sociedad, porque este tamaño de centro lo permite. Es lo perfecto en el ámbito agrario”, resalta. Además, compara este funcionamiento con otros lugares en los que ha estado bien por el citado Erasmus, con una beca de cooperación en Venezuela o con pequeñas estancias de investigación, y “no es igual”. De ahí, que se sienta muy a gusto, aunque su idea inicial no fuera asentarse en esta provincia.

“Mis raíces están en Teruel y, al dedicarme al sector agrario, lo primero que piensas es en acercarte al medio rural allí, pero aquí hay más oportunidades por la modernización del regadío. Aún así vi otro tipo de oportunidades, porque estuve cuatro años trabajando como autónoma con proyectos relacionados con la trufa, que me permitió acercarme más a esa propuesta”, detalla. Después, empezó a realizar la tesis doctoral, que compatibilizaba con el trabajo, hasta que la contrataron como personal investigador en la Politécnica y, mientras, acabó la tesis el pasado año. Desde hace poco tiempo, está como profesor ayudante doctor tras investigar sobre la revalorización de subproductos agrarios, tanto agrícolas como de forestación, para la elaboración de biochar (biocarbón).

Ahora, con sus nuevas funciones, su contrato está vinculado al desarrollo de ensayos con nuevas variaciones de cereal y de fertilizantes, sobre todo en extensivo, para lo que colabora con el Servicio de Sanidad Vegetal del Gobierno de Aragón.

Por ello, ese contacto permanente con la tierra en Albero Bajo le resulta muy útil para sus avances científicos. Y de ese horizonte, directa a la Escuela Politécnica donde la vista también se va a campos de cultivo y la Sierra de Guara en la lejanía. Pero en el trayecto también le da para reflexionar sobre la huella de carbono. “Siempre tienes la duda porque hay que coger el coche, pero también lo cogen desde Huesca; y pensando en global es mucho mejor por la tranquilidad y porque a 3 minutos de casa veo crecer los cultivos”, recalca.

Aunque es consciente de que en otros pueblos de La Hoya hay más servicios, porque en Albero no hay ni siquiera una tienda o colegio, destaca que el panadero lleva las cosas indispensables, hay servicio de farmacia y están a cinco minutos de un supermercado. “Vistos los pueblos de Teruel...”, apunta dejando caer que aquí hay muchos más servicios.

En cuanto a un posible cambio de tendencia en la apuesta por el medio rural, “mi percepción es que hace unos años no se lo planteaba casi nadie y, después de la pandemia, ha crecido el número de personas que lo hacen”. “En mi caso, no echo de menos las tiendas ni el ambiente de la ciudad, con un día a la semana ‘de lluvia de gente’, me basta”, asegura, mientras anima a probar “el ambiente amigable” del medio rural.

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