Alto Gállego

ALTO GÁLLEGO - #CONTRALADESPOBLACIÓN

El Alto Gállego se alía con Pueblos Vivos para frenar la pérdida de población

El programa está poniendo en marcha el proyecto Rural Job para buscar alternativas de empleo

Ganado de raza Para de Montaña en una explotación de Orós Alto.
Ganado de raza Parda de Montaña en una explotación de Orós Alto.
M.P.

La Comarca del Alto Gállego forma parte del proyecto Pueblos Vivos cuyo objetivo principal es contribuir a frenar el proceso de despoblación y potenciar la permanencia de la población actual y la instalación de nuevos pobladores. Se trata de desarrollar un conjunto de actuaciones que lleven a frenar la pérdida de habitantes y a impulsar la instalación de nuevos pobladores en territorios rurales.

Es un proyecto financiado con una ayuda Leader 2014-2020, cofinanciada por el fondo europeo Feader (Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural) y fondos de Departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de Aragón.

La presidenta del Alto Gállego, Lourdes Arruebo, explica que dentro de esta iniciativa se está poniendo en marcha Rural Job, “que da un pasito más para intentar trabajar en buscar alternativas de empleo dentro de los territorios rurales que trabajamos en Pueblos Vivos. Al final, serían pequeños proyectos piloto intentando ofertar, por ejemplo, un puesto de multiservicios o un albergue o un bar en un pueblo, con el fin de que puedan quedarse a vivir gente en estos núcleos. Y también trabajar con el sector privado a pequeña escala para que no se cierre algún negocio que se quede sin relevo generacional; dentro de Rural Job hay varias alternativas”.

“Los ganaderos del territorio hacen una labor medioambiental impresionante”

Lourdes Arruebo recuerda que la iniciativa de Pueblos Vivos “es un proyecto en el que está Adecuara y las comarcas, en nuestro caso, Alto Gállego y Jacetania entramos en el mismo a través de Adecuara implementando ese proyecto cada uno dentro de su comarca”.

La ganadería extensiva es clave para fijar población y para la supervivencia de los pueblos de la montaña. En muchos de estos núcleos hay ganaderos de ovino, caprino, vacuno o equino. “La mayoría trabajan con razas autóctonas, conservan el patrimonio genético y hacen una labor medioambiental impresionante. Al final hablamos de territorio, de gente que vive allí”, explica José Manuel Macarulla, director ejecutivo de Araparda (Asociación de Criadores de raza bovina Parda de Montaña).

Como dato, Macarulla apunta que esta asociación está presente en 68 municipios de Aragón y en más de 120 núcleos de población, y aglutina a más de 370 ganaderos.

El director de Araparda recuerda que muchos de los animales de esta asociación pastan en zonas de la Red Natura 2000, por ejemplo, en el Parque Nacional de Ordesa. “Que a nadie se le olvide -dice- que este parque está como está porque allí pastan vacas, ovejas, caballos…”. Incide en que hay que apostar firmemente por que haya ganadería en el territorio, que “haya ganaderos, y por que la gente consuma el producto que hacen estos ganaderos. Es importante y necesario que busquemos, que consumamos productos de proximidad en tiendas, en restaurantes, y al contrario, deberíamos dejar de ir a tiendas y a restaurantes donde no busquen productos de proximidad”.

Araparda recibía hace unos días el Certificado de Calidad del Icar (International Committee for Animal Recording), que supone un reconocimiento internacional al buen hacer y a las buenas prácticas que desarrollan las organizaciones de ganaderos de nuestro país y sus ganaderos, equiparándolas a las más punteras del panorama internacional. 

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