Monegros

COLABORA: DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

“Ser voluntaria en Estepárea influyó en gran parte para que me quedara en Sariñena”

#CONTRALADESPOBLACIÓN

Grupo de voluntarios de Estepárea de 2006.
Grupo de voluntarios de Estepárea de 2006.
S. E.

Esteparea se convirtió en un escaparate de las inquietudes juveniles en el medio rural y un foro en el que aprender y comprobar que permanecer en los pueblos es posible e ilusionante. En Esteparea se han dado cita los jóvenes que en muchos puntos de España y Europa trabajaban por el desarrollo de sus pueblos a través de su labor como empresarios, emprendedores, el asociacionismo, las nuevas tecnologías, las oenegé o el ocio y el tiempo libre.

Desde el desaparecido Consejo Comarcal de la Juventud de Los Monegros, se llegó a reunir hasta cien voluntarios. “Era parte del objetivo el que los jóvenes se involucraran, porque además de ser un punto de encuentro de diversión, era un espacio en el que compartir experiencias, de aprender y de conocer las posibilidades que brinda el mundo rural a los jóvenes: por qué apostamos por quedarnos, qué es lo que podemos encontrar, qué ventajas tiene y qué salidas laborales, formativas y de todo tipo tienen los jóvenes del medio rural”, consideran desde la Comarca monegrina.

Al hablar con algunos de aquellos voluntarios, después de quince años, explican como influyó Esteparea en sus vidas. “Me apunte porque era la novedad, por vivir la experiencia y aprendí a valorar mi comarca”, dice Marta Clavería, administrativa en Autoagrícola y agricultora en la actualidad. “Con mi marido, monegrino de La Almolda, hemos apostado por quedarnos en Los Monegros, si bien, echamos de menos más ayudas por parte de las instituciones”, indica. “Pero en Esteparea aprendí a querer mi territorio”, recalca.

Lizer Ariste también apostó por su comarca. “Fue una época en la que había mucha gente en Los Monegros, se hacían muchas actividades y el ser voluntaria en Esteparea influyó en gran manera para que me haya quedado en Sariñena”, dice Lizer desde su hostal restaurante, Boira, que pronto cumplirá un año desde su apertura. “Añoramos aquella feria que era una gran fiesta, los voluntarios estábamos nerviosos un mes antes de que comenzará, ayudábamos en la organización y teníamos la oportunidad de conocer a mucha gente interesante, a la par que conocíamos más a fondo lo que representaba nuestra comarca”, resume. l M. Bretos

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