Sobrarbe

SOBRARBE - PATRIMONIO

Paseo artístico en Betorz entre muros de piedra seca recuperados

Las I Jornadas sobre Patrimonio y Arte dejan tres piezas de arte y naturaleza y un legado histórico reconstruido al sur de Sobrarbe

Paseo artístico en Betorz entre muros de piedra seca recuperados
Paseo artístico en Betorz entre muros de piedra seca recuperados
ZERCLO

HUESCA.- Betorz acaba de reestrenar el camino al barrio bajo marcado por un muro histórico de piedra seca reconstruido, en torno al que se han inspirado varios artistas para crear un paseo de arte respetuoso con la naturaleza. Este ha sido el resultado de las I Jornadas sobre Patrimonio y Arte para poner recuperar el legado y, en concreto, la técnica de construcción sin mortero o argamasa declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Muros históricos que se habían derruido en parte se han reconstruido con la participación de artistas, pareteros y voluntarios que, al igual que en los "vecinales" de antaño, se han sumado al proyecto como muestra del interés que suscita esta riqueza patrimonial.

Solo hay una casa abierta en este pueblo del norte de la Sierra de Guara perteneciente el municipio sobrarbense de Bárcabo, que nunca ha quedado deshabitado, porque desde los años 70 siempre ha habido una casa abierta, aunque no la misma. Y, lo más importante, es que jamás quedó en el olvido aunque sus familias tuvieran que asentarse en Barbastro, Barcelona o Huesca, principalmente. Así lo explica Mari Cavero, de la Asociación de Vecinos de la localidad que nació para poner en valor su patrimonio y que ha impulsado este proyecto con la Asociación Muretes de Arte, que desarrolla un proyecto transfronterizo con Francia, ZerclO patrimonio cultural y desarrollo sostenible, la Asociación de Empresarios de la Sierra de Guara, el centro de documentación del CDAN, el Ayuntamiento de Bárcabo y la Comarca de Sobrarbe.

Las jornadas, que se desarrollaron del 3 al 24 de octubre, incluyeron conferencias sobre piedra seca y patrimonio, intervenciones artísticas y una jornada para aprender la técnica. Han sido financiadas con cargo al Fondo de Cohesión Territorial del Departamento de Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón.

La artista Sandrine Reynaud creó la asociación Muretes de Arte que nació en Francia y que pretende hacer un camino internacional, que no tiene que ser lineal, pero que simbólicamente se unirá con la Sierra de Guara. La primera intervención (Etapa 0) la realizó en Bierge, con voluntariado y alumnos del colegio. Después, entró en contacto con ZerclO, el proyecto de recuperación del patrimonio que impulsan los arquitectos Beth Fauria y Santiago Pujol desde Huesca, de forma que se profesionalizó en 2017. El siguiente proyecto (Etapa 1) se desarrolló en Apiés, Santolarieta y Sabayés, donde un vecino le donó a Sandrine una piedra para esculpir que pertenecía a la jamba de una casa derruida en la Guerra Civil. "Nosotros hacemos la gestión cultural y la mediación con la población, porque no es ir allí y poner un ovni, sino que queremos formar equipo entre los pareteros, las personas del lugar y los artistas, para ver qué necesidades y hacer comunidad", resume Fauria.

Eso es precisamente lo que se ha hecho en Betorz en las diferentes jornadas que se organizaron desde el día 3 de octubre con la charla inaugural sobre "Piedra seca, arte y territorio: Muretes de Arte" de Santiago Pujol y Sandrine Reynaud. Después, han intervenido los artesanos de la piedra seca Jesús García Maynar y Chema Burrial así como los artistas Sandrine Reynaud, Paco Puch y Beatriz Aísa para conseguir el resultado final. Pero, por el camino, han enseñado a construir calzada y muros de piedra seca en una jornada, que se celebró el 17 de octubre, y en la que se expresó el espíritu del proyecto: de colaboración de vecinos, voluntarios, artistas y pareteros.

Había que ponerse los guantes y manos a la obra para reconstruir dos zonas del muro de piedra seca del camino hacia el barrio bajo así como limpiar para que aflorara la calzada antigua y reconstruir las partes que faltaban. Chema Burrial y Jesús García transmitieron sus conocimientos a los asistentes que, en pequeños grupos, se enfrentaron por primera vez al arte de construir sin mortero.

Jesús García ya tiene experiencia porque fue uno de los primeros pobladores de Artosilla, localidad que comenzaron a reconstruir en 1986. Forma parte de la Asociación Artiborain, creada para la reconstrucción también de Aineto e Ibort, núcleos cedidos por la DGA para su ocupación. "Todo este aprendizaje tiene que ver con el proyecto que pusimos en marcha con la loca idea de recuperar algún pueblo deshabitado y vivir en ellos, que hoy está consolidado. Intencionadamente lo hacíamos con técnicas tradicionales, intentando unir la reconstrucción, con la repoblación y la recuperación del patrimonio, tres ingredientes que hacían una buena mezcla", indica. Jesús García provenía de la artesanía de cerámica pero se interesó por todas esas técnicas de oficios tradicionales y se dedica a la construcción. Hoy, apenas hay empresas en el Pirineo que hagan tejados de losas o puedan intervenir en iglesias mudéjares, comenta, por ejemplo.

La artista Sandrine Reynaud ha dejado en Betorz una obra que forma parte del empedrado del inicio del camino al barrio bajo. Tiene relación con el cosmos y ha creado un sol con una piedra caliza resistente en el centro que marca los cuatro puntos cardinales, sobre la que entiende que se subirán quienes lo transiten. Además, ha esculpido en piedra un capricornio, que marca el solsticio de invierno. "Es algo más espiritual porque la gente deja su trabajo y viene aquí a desconectar y a volver a sentir otra cosa", indica.

Sobre el muro de piedra seca que delimita el camino se erige la escultura de Paco Puch, un artista que tiene una fragua en Biscarrués. "Es una vía de comunicación, de entendimiento, entre el barrio alto y el bajo, por lo que quería hacer alto que simbolizase la comunicación. Pensando en la empatía, en aquello de convertirse o ponerse en el lugar del otro... como geómetra, pensé en la transformación del cuadrado en circunferencia. Este cuadrado más racional puede ir hacia algo también racional pero con un aspecto más amable y envolvente... En esa transformación, uno puede llegar a ser el otro y el otro el uno", detalla este profesor de geometría, de dibujo y arte. Ahora, su obra está fijada en el camino.

Esta ruta invita a hacer una parada antes de llegar abajo en el ojo estenopeico creado por la geógrafa y artista Beatriz Aísa. "Es construir un hito, un vértice geodésico que gira sobre una plataforma de piedra y mira hace la peña de la Mallata, bajo la cual están las pinturas rupestres", indica. "Los vértices geodésicos servían para trazar los mapas. Sería como conectar el pueblo con un lugar más alejado, pero que sería conocido, que tendrían relación", comenta la artista. Además, cree que podría relacionarse con el proyecto de Sandrine ligado al cosmos, mientras que el suyo se vincula a la tierra y las cuevas a algo más telúrico. Incluso dialoga mediante la obra de Paco Puch. A través de un mínimo agujero de 0,8 milímetros entra la luz en la cámara oscura construida con un tubo de chimenea reciclado, en la que se ha colocado el vidrio a unos 30 centímetros porque es el punto en el que más nítida se ve la imagen, que se muestra totalmente invertido.

Todas las actividades y las intervenciones artísticas han sido documentadas con una cámara fotográfica por Santiago Puyol pero también con los dibujos de Javi Hernández, ilustrador asentado en Siétamo y creador de la editorial Libros de Ida y Vuelta, que ha recibido el Premio el Mejor Libro editado en Aragón de 2019. "Mi trabajo es un poco simbólico, porque a pesar de que existe la tecnología que lo registra todo de una forma más eficaz, de una forma más tradicional es hacer un registro de campo a la manera de los arqueólogos, que apuntaban en sus cuadernos de campo o dibujaban. Recojo las impresiones diarias del trabajo del equipo y los rincones en los que se va a intervenir", indica. Después, quedará reflejado en un libro para que "llegue a la gente y darle un futuro". Es la idea de estas jornadas para poner en valor la técnica milenaria de la construcción con piedra seca.

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