Sobrarbe

MEDIOAMBIENTE

La bioconstrucción o cómo vivir bajo un manto vegetal y sin recibo de luz, pero sin renunciar a nada

El Instituto Español de Baubiologie (IEB) o biología del hábitat, en Oncins, cumple 25 años de su máster como un referente internacional

Vivienda aislada y autosuficiente ubicada cerca de Boltaña, construida con los principios y técnicas de la bioconstrucción
Vivienda aislada y autosuficiente ubicada cerca de Boltaña, construida con los principios y técnicas de la bioconstrucción
IEB

Emerge como de la tierra, como un montículo más de la naturaleza, coronado por una cubierta vegetal que lo camufla en su entorno. Solo una pequeña chimenea estilo espantabrujas como tantas otras de la zona anuncia que debajo hay vida. Vida y ciencia. A 1.140 metros de altitud, al pie de la Peña Montañesa, ‘crece’ el Instituto Español de Baubiologie (IEB) o de biología del hábitat desde una edificación icónica que firma la arquitecta alemana Petra Jebens-Zirkel, construida con elementos naturales y aplicando los principios de la bioconstrucción para hacer edificios sostenibles y eficientes. Este centro demuestra que se puede vivir sin recibo de la luz y sin renunciar a nada.

Pero, ¿qué es la bioconstrucción? Se trata de conseguir construcciones de materiales naturales, con un funcionamiento bioclimático, con suministro de energía fotovoltaica, independiente de la red, y ahorro de agua en una apuesta por la conservación del medio natural. Y no es ninguna quimera, porque ya existe. Es más, parte de principios de la arquitectura tradicional de construir con materiales locales adecuados al clima, “pero la arquitectura moderna ha perdido esta sabiduría. Ya no hay diferencias entre las casas de Helsinki, Madrid o Singapur”, ejemplifica Jebens. Ah! y tampoco es más caro, asegura.

Uno de los seminarios de diseño interior impartido en 2016.
Uno de los seminarios de diseño interior impartido en 2016.
IEB

El edificio del IEB se construyó en 1999 en Oncins y está reconocido por el Gobierno de Aragón en el II Catálogo Aragonés de Buenas Prácticas Ambientales. Son 125 metros cuadrados construidos, costó 35.000 euros y solo cinco meses de trabajo con dos albañiles, tras una “rigurosa organización y búsqueda de materiales”, detalla Jebens. Además, la Universidad de Zaragoza inauguró el primer gran edificio de Aragón totalmente sostenible, con cero emisiones de gases: la sede del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (Circe), ubicada en Zaragoza, obra también la citada arquitecta.

Jebens, referente en la bioconstrucción, ha diseñado más de un centenar de proyectos de obra nueva o rehabilitación para uso familiar, plurifamiliar y hostelero así como el citado Circe. Por ello, ha recibido varios premios y reconocimientos como ‘Aragoneses frente al cambio climático (2009), Premio Eurosolar (2011) o Premio Pionera Solar (2014).

Petra Jebens y su marido Alfred Zirkel llegaron al Sobrarbe en los años 80 y tras una ardua búsqueda de un año, se establecieron en Oncins, cerca de este núcleo del municipio de El Pueyo de Araguás. “Miramos más de 100 fincas desde Benasque a Jaca. Nadie quería vender”, recuerda Alfred. Petra daba clase entonces de inglés y alemán en el instituto de Aínsa y una maestra muy conocida en la zona, Trini Grasa, les ayudó en la búsqueda. Cuando vieron el lugar, pensaron que era el sitio ideal. Comenzaron a levantar su casa, con los mismos principios y sus propias manos, y después, a pocos metros de esta, el edificio del IEB.

Alfred Zirkel y Petra Jebens, en su casa en Oncins.
Alfred Zirkel y Petra Jebens, en su casa en Oncins.
E.P.P.

“Conseguir el equilibrio entre la naturaleza, las edificaciones y la humanidad cooperando hacia un urbanismo ecosocial digno”. Este es el objetivo del IEB, entidad sin ánimo de lucro que se constituyó en 2009 en Oncins, como filial del alemán IBN fundado en 1976 por el catedrático Anton Schneider. Allí, se formó Jebens en bioconstrucción y ahora preside la entidad de Oncins, con Eva Muñoz como vicepresidenta y gerente. “Al principio no sabía ni cómo traducir la palabra porque nadie sabía nada, pero poco a poco han visto ejemplos y la gente ha conocido que es otro mundo”, comenta. Esta arquitecta es un referente en formación dirigida a profesionales de la arquitectura, la construcción y la salud así como al público general sobre la biología del hábitat. En octubre, comenzará la 25 edición del Máster en Bioconstrucción.

Además, cada vez más particulares han elegido la bioconstrucción para sus viviendas unifamiliares y hay ejemplos en Aínsa, Huerrios... y una de las más recientes en Boltaña. Precisamente, desde el Instituto Español de Baubiologie, apuestan por dar a conocer esta forma de construcción, especialmente en Sobrarbe, donde se ubica. Recientemente, el presidente de la Comarca, José Manuel Bielsa, y la vicepresidenta, Carmen Muro, visitaron la sede del IEB para conocer su trabajo así como establecer posibles fórmulas de colaboración para divulgar las posibilidades que ofrece la bioconstrucción. Aunque ya han dado formación en la zona, el IEB busca un lugar en Sobrarbe para impartir sus formación práctica y lo ideal es que el edificio fue un ejemplo de sus enseñanzas.

Detalle de la cubierta vegetal del IEB en Oncins, camuflada en su entorno.
Detalle de la cubierta vegetal del IEB en Oncins, camuflada en su entorno.
E.P.P.

“Es un tema muy actual y, por las características de nuestra comarca, es el sitio ideal para que se desarrolle este tipo de construcción. Cada día estamos más concienciados de que hay que respetar, usar de forma responsable y convivir con el medio ambiente”, comentó Bielsa. “Tenemos la suerte de tener el Instituto Español de Baubiologie (IEB) y lógicamente hay que buscar la manera de trabajar coordinados para dar a conocer la bioconstrucción a empresas y vecinos de la zona”, añadió el presidente comarcal.

Cómo es una casa

En todas las citadas construcciones, se han aplicado principios que se encuentran en la sede del Instituto Español de Baubiologie de Oncins. Por ejemplo, ese gran tejado verde, para el almacenamiento de agua y el aislamiento térmico y que, a diferencia de otras cubiertas, no necesita mantenimiento, según explica Jebens. Otra de las características es el acristalamiento de la vivienda al sur, para conseguir una climatización natural.

Con la experiencia del IEB, se quería obtener un modelo para mostrar que “es posible realizar otro tipo de arquitectura con un equilibro saludable”, apuntan desde el centro. Allí en medio de la montaña se encuentra esa cubierta vegetal, que muda según la época del año y, en invierno, queda bajo un manto de nieve. La edificación, protegida por una ladera al norte, sorprende por la espectacular apertura acristalada al sur, algo que nunca se hacía en las construcciones tradicionales de la zona, con pequeñas ventanas en gruesos muros de piedra. Sin embargo, supone un gran ahorro energético por el aprovechamiento de la luz solar. Nada es arbitrario y todo está medido para conseguir un ahorro energético.

Jebens, con Bielsa, presidente de Sobrarbe, y Muro, la vicepresidenta.
Jebens, con Bielsa, presidente de Sobrarbe, y Muro, la vicepresidenta.
E.P.P.

Cuando la puerta se abre, se encuentra un espacio donde la madera acoge. Las grandes vigas naturales soportan el peso de la cubierta vegetal de 55 metros cuadrados de superficie, que pesa entre 20 y 30 toneladas, mientras el suelo muestra las vetas naturales de la resistente madera de enebro. En verano, esa gran cubierta mantiene fresco el interior.

Alfred Zirkel, recuerda, bajo la estructura de grandes vigas de madera, que a principios de este siglo un gran vendaval levantó la planchas metálicas de la renovada cubierta del próximo y emblemático monasterio de San Victorián, pero la suya continuó intacta. El sol inunda todo el espacio y crea una especie de microclima del que no apetece salir. En invierno, los rayos se cuelan por los cristales como inyecciones de calor, mientras en verano, que va más alto, una pequeña visera hace sombra. La vegetación exterior se cuela en el ambiente y se confunde con las plantas interiores.

Con el acristalamiento al sur de 27,96 metros cuadrados, una radiación aproximada de 3.500 kcal/m2 al día (mínima en los meses de noviembre a enero) y un rendimiento de un 70 por ciento, hay una producción de energía de 68.505 kcal/día. Si se tiene en cuenta que la calefacción es necesaria seis meses al año, con unos 20 días despejados con sol, el ahorro de energía es de 8.220.240 kcal/año, lo que supone unos 9.536 kWh/año. El sol es la principal fuente de calor y para los días nublados, una estufa de leña, de la que apenas consumen y destacan que es importante que esté muy seca.

Además, Jebens resalta que es importante un buen aislamiento térmico para el ahorro energético. También apuesta por utilizar materiales de construcción ecológicos para generar el mínimo impacto ambiental así como un ahorro energético por la buena transpiración y el ambiente sano. Por ejemplo, ladrillos de barro. “Si se utilizan bien y están protegidos, no hay problema”, expone Jebens.

Apuestan por la energía fotovoltaica, que en el caso de la sede del IEB es de 3 kilovatios, lo que les permite que sea independiente de la red pública. En resumen, sin recibo de la luz. Ante la inquietud que siempre se plantea de que no sea suficiente, existen sistemas de refuerzo para momentos puntuales, pero aseguran que para una vivienda no hace falta más. Allí junto a su casa, se encuentran las placas solares. Además, tienen una cocina solar en el exterior, una estructura metálica como una especie de paraguas invertido que se calienta para usarla como fuego, aunque es anecdótico.

Un jardín para depurar las aguas

Tampoco es necesaria una red de saneamiento al uso, ya que instalan un inodoro seco “clivus multrim”, con un consumo de 0 litros, frente a los 108 que gasta una persona al día en un WC convencional. Este sistema, inventado por un sueco, dispone de un depósito con ventilación para la entrada de oxígeno que genera un compost que tarda unos dos años en formarse y sale como si fuera tierra. La orina debe ir por distinto conducto y, al carecer de agua, las bacterias pueden trabajar bien.

La bioconstrucción también aporta soluciones para la depuración, con plantas depuradoras de agua. “Lo que llamamos depuración no es tal, porque se mezcla el agua potable con aguas fecales, tóxicos de los productos de limpieza, medicamentos... Hay plantas que transforman la química”, indica Alfred. “La fitodepuración es muy difícil de introducir, pero de nuevo estamos dando la espalda a la naturaleza”, añade Jebens. Se construye una lámina de agua donde crecen las plantas palustres y hacen su función. En Fabara (Zaragoza), ya existe, con enea, por ejemplo, porque se intenta coger la planta de la zona. Hay un procedimiento de apoyo en el sistema primario para desbastar la parte sólida, pero el resto del trabajo lo realizan las plantas.

“Lo que necesitamos ahora son las culturas regenerativas. Todo el mundo habla de sostenibilidad, pero la naturaleza está tan afectada por el cambio climático que ya no es suficiente mantener lo que tenemos. La bioconstrucción siempre ha regenerado y ha producido más beneficio que daño”, apunta Jebens, que recalca que supone ahorro de tiempo y de dinero.

Formación en bioconstrucción

El Instituto Español de Baubiologie (IEB) imparte un Máster en Bioconstrucción, por el que han pasado 450 alumnos de 10 países. La próxima edición comenzará en octubre. Además, ofrece diversos cursos de especialización en: 

- Técnicas de medición en Bioconstrucción (medición de ondas, tóxicos domésticos, agentes contaminantes...).

- Especilización en Asesoría Energética en Bioconstrucción.

-Curso de iniciación a la bioconstrucción (formación ‘online’).

-Además, realizan cursos de verano con la Universidad de Zaragoza y talleres de formación para construcción con pacas de paja, cáñamo, madera, barro...

- Desde hace 16 años, se celebran más Jornadas Técnicas de Bioconstrucción y Feria de Materiales. Además, cuentan con una Red de Asesorías IEB.

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