Cultura

ENTREVISTA

Íñigo Martínez: “Es una película preciosa, de meditación y reflexión, que no deja indiferente”

El bailarín de danza inclusiva y actor, protagonista de ‘Armugán’, acudió este lunes a Huesca al estreno del filme en el Festival de Cine

Íñigo Martínez, ante en el Teatro Olimpia.
Íñigo Martínez, ante en el Teatro Olimpia
Rafael Gobantes

Íñigo Martínez es un reconocido bailarín de danza inclusiva y actor, que vive a caballo entre Alemania, donde trabaja en una compañía de danza integrada, y Barcelona, donde se formó durante cinco años. En un taller de cuerpos no normativos conoció a Jordi Solé i Nicolás, más conocido como Jo Sol, con el que en 2017 trabajó una serie de una televisión pública de la ciudad condal, y en 2019, le ofreció hacerlo en Armugán, la historia del acabador del Pirineo aragonés, en la que el director catalán cuenta la historia de un hombre que ayuda a morir en los valles pirenaicos.

Boltaña, Ascaso, Murillo de Gállego o Belchite fueron algunas de las localizaciones donde tuvo lugar el rodaje de esta cinta protagonizada por Íñigo Martínez en el papel de Armugán, un proyecto que en un primer momento “me pareció un poco arriesgado porque se iba a rodar en la montaña y yo que voy en silla de ruedas. Pensé en que iba a hacer yo allí”. A ello se unió el que el director “me dijo que la silla no iba a aparecer en toda la película”.

El actor vasco confesó a este periódico, que “al principio fue un poco grande, pero como Jordi me da mucha tranquilidad y me conoce muy bien”, no dudó en asumir el desafío, sobre todo tras leer el guion. “Me lo fui creyendo, me fue gustando”, hasta el punto de que tener que hablar en aragonés tampoco fue ningún obstáculo. “Yo nunca lo había escuchado. Era una lengua que no conocía, pero fue un reto, y bienvenido”.

Guarda un excelente recuerdo de las seis semanas de rodaje en tierras sobrarbenses. Había estado en Sallent en Pirineos Sur, pero no en esa zona, “y me gustó mucho. Además, me sentí muy arropado por todo el equipo, y puedo decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida”, en la que asumía por primera vez el papel protagonista y en la que, además de las palabras, “te tenías que expresar mucho con el gesto, con la cara y el cuerpo, a la hora de mostrar ideas y sentimientos, y eso ha sido un aprendizaje para mí”.

Este lunes, estuvo en el estreno de Armugán en el Teatro Olimpia, en el marco del Festival Internacional de Cine. Íñigo Martínez, visiblemente emocionado, espera que el largometraje tenga buena acogida en las salas, porque pese a que trata el tema de la muerte y cómo afrontar ese final y lo hace en una producción en blanco y negro, “para nada es un drama de llorar o de pena. Es una película preciosa de observación, meditación, reflexión, que no va a dejar a nadie indiferente”.

Para Íñigo Martínez convertirse en Armugán ha sido todo un aprendizaje, pero también un altavoz en su defensa de los derechos de las personas con diversidades funcionales e intelectuales porque “uno de los mayores atractivos de esta película es que el protagonista es una persona con capacidades diferentes, pero en ella no se habla de ésto, y eso es muy importante ya que lo que se cuenta es una historia humana, que nada tiene que ver con su cuerpo”. 

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