Cultura

ENTREVISTA

León Guallart: “El formato de Lo Mon te obliga a ejecutar, a ir a la raíz de lo que tratas de comunicar”

El artista catalán ha sido uno de los cuatro residentes que han participado en el festival de Hecho, donde ha hecho un retrato sonoro de la localidad

León Guallart, a la izquierda, durante su residencia en Lo Mon Contemporáneo.
León Guallart, a la izquierda, durante su residencia en Lo Mon Contemporáneo.
S.E.

León Guallart (Barcelona, 1997), ha sido uno de los cuatro residentes que este verano han trabajado en Hecho, en el marco del festival Lo Mon Contemporáneo. Durante las pasadas semanas, su proyecto fue hacer “un retrato sonoro de un espacio, en éste caso de Hecho, en el que mezclo partes documentales con composiciones musicales propias. En cierta forma siento que estoy inventando un formato propio. A algunas personas les digo que hago un documental, y a otras que hago un disco musical. El resultado, una pieza de treinta minutos con múltiples capítulos, cada uno completamente diferente del otro, a través de los cuales se pretende presentar diversos puntos de vista sobre lo que es un lugar, en este caso Hecho”. León Guallart está en Instagram desde la cuenta @leonguallart

En general, ¿qué es lo que más le agrada de Lo Mon?

—Me gusta su formato. La idea que en treinta días tienes que crear algo y presentarlo. En el proceso creativo es muy fácil quedarse en el teorizar, en el sobre-pensar las decisiones. El formato de Lo Mon te obliga a ejecutar, a ir a la raíz de lo que tratas de comunicar.

¿Cómo integra en su residencia aspectos de antropología, identidad, pertenencia, etcétera?

—Desde la premisa de un retrato sonoro de un lugar, desde un inicio que han surgido inseguridades y preocupaciones sobre cómo hacer justicia al lugar en sí. Lo último que querría es proyectar y comunicar una idea de lugar errónea, que la gente de aquí no se sintiese identificada con ella. Es por eso que me rodeé de la gente del pueblo para formar mi discurso.

Hay cinco retratos de diversas personas de distintivas edades dentro del proyecto. Desde un niño de cinco años a un señor de ochenta y siete. También he conseguido capturar una juerga con guitarras y vermús, algo muy definitorio de las costumbres y folklore local. También, en una sección del proyecto hay un interludio sobre la arquitectura de los tejados de los Pirineos. Creo que al final se ha generado un buen balance entre la visión que yo pueda a portar con mis composiciones propias y canciones, y la realidad que se vive en Hecho.

¿Qué es para usted la creación, la innovación?

—Es un motor de cambio. Pero considero importante que la innovación tiene que partir de una necesidad. Innovación por innovación no sirve. Tanto en la tecnología como en el arte, a través de la innovación somos capaces de dar respuesta a un espacio inexistente en el que recrearnos como humanos. 

¿Ha habido sorpresas? ¿De qué cosas se ha sorprendido gratamente en esta residencia?

—La manera que nos han recibido la gente de Hecho. Desde el primer día que me siento como en casa. Como parte de una gran familia. Todos están dispuestos a entregarse plenamente al proyecto, a pesar que no sea suyo propio.

¿Cómo integra aspectos de raíz y de tradición en su residencia?

—En mi obra trato de reivindicar y realizar un acercamiento al folclore, a la tradición, a través de colaborar con músicos del grupo folclórico local, componer con los instrumentos regionales y reivindicar personajes y símbolos que nos transportan a centenares de años atrás.

Además de su componente inspirador, ¿cómo le afectó el valle y la naturaleza estos días en su proyecto?

El poder caminar en un bosque o nadar en un río a cinco minutos de donde uno duerme es el mejor regalo que se pueda recibir. También es el estar en consonancia con los ritmos naturales, y dejar de sentirte como un ser mental y mecánico, y más bien como alguien que pertenece y convive con algo mayor. En el tiempo que hemos estado aquí ha diluviado, ha hecho sol, ha habido niebla, ha hecho mucho frío y también bochorno. Nunca he vivido una naturaleza tan dinámica como la que encuentro en esta zona de los Pirineos.

¿Cómo ha sido el plus de encuentro y convivencia? ¿En qué aspectos ha beneficiado al trabajo realizado? 

—No podría haber imaginado tener unos compañeros de residencia mejores. Desde el primer minuto se ha sentido una armonía y convivencia que, según mi parecer, ha permitido que saquemos lo mejor de cada uno de nosotros. Nos inspiramos, motivamos y damos energía para crecer.

Comparta una anécdota o experiencia que haya sido especial.

—En mi proyecto, hay una sección de retratos de personas. Desde el primer día de residencia, entablé relación con un señor llamado Enrique Carlos. Desde entonces que le buscaba para hacer una sesión de fotos. ¡Pero no se me paraba de escapar! Igual lo veía tres veces al día, y siempre en movimiento. Para aquí, para allá. Hasta llegué a esperar horas para poder encontrarlo. Finalmente, casi de forma improvisada, lo seguí a su estudio y me dejó entrar. Ahí es cuando pude hacerle el retrato. Imprimí sus fotografías, se las dediqué y regalé. Al día siguiente él, siendo un gran artista y artesano, me regaló una cuchara de madera hecha a mano, en la que pone L.G. (León Guallart). 

¿Qué emociones, sentimientos, le ha despertado Lo Mon?

—Un gran sentimiento de pertenencia a este país. Hasta ahora he tratado de encontrar una identidad, un propósito fuera de aquí, en Estados Unidos. El reivindicar símbolos e imágenes del folclore español me hace reconocer mi identidad y comenzar a trabajar desde mis raíces. 

¿Valora como importante el compromiso institucional detrás de estas iniciativas para poder hacer viables nuevos proyectos?

—Es crucial que se promuevan espacios para que se den nuevas iniciativas artísticas y culturales, siempre vinculadas al lugar de producción. Desde la concejalía de Cultura de Hecho, el seguimiento del proyecto ha sido remarcable. La involucración directa de Elena López en los proyectos ha sido indispensable para que éstos puedan tener la profundidad que han llegado a tener. 

¿Un deseo tras la finalización de su residencia?

—Que Lo Mon continúe como algo permanente en Hecho. Como un motor de creación y referente cultural, no solo de una forma local, sino internacional. 

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