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Los gimnasios de Huesca adelantan los bonos y ofertas de septiembre

Afrontan el curso con más estabilidad para poder recuperar las actividades

Sala interior del gimnasio Be24fit, situado en la estación intermodal de Huesca.
Sala interior del gimnasio Be24fit, situado en la estación intermodal de Huesca.
Pablo Segura

Empieza el curso para todos con nuevos propósitos. Entre ellos, un clásico es ponerse en forma y aquí, los gimnasios son el mejor amigo. Desde esta semana adelantan las ofertas para captar a los nuevos clientes y a los antiguos que se dieron un descanso este verano. El regreso de los estudiantes y la experiencia obtenida durante el año pasado con respecto a los aforos y las distancias de seguridad les invita a ser “optimistas”, aseguran, con la esperanza de poder recuperar las actividades dirigidas en el interior, por el momento solo autorizadas para diez personas.

El Límite Fitness & Salud pone a disposición de sus miembros la inscripción gratuita y una promoción especial en la que, si pagan cuatro meses, les regalan el quinto. En los últimos diez días han recibido numerosas llamadas para pedir información tanto de horarios como de cuotas y protocolo. También los antiguos, “que ya empiezan a dejarse ver”, avanza Ginés, gerente del establecimiento.

El verano ha sido mejor de lo que se podía imaginar comparado con la “locura que fue el año”, indica. Cada 15 días miraba los boletines para informar a los usuarios de aquello que podían y no podían hacer, además de documentarse de las medidas que debía tomar en caso de un contagio. “Por suerte desde enero ya no sufrimos tantos cambios y podemos tener mayor estabilidad para planificar”, confiesa Ginés, que continúa con las actividades dirigidas para máximo diez personas y un aforo del 75% en la sala fitness. “Las clases de spinning o pilates con un volumen tan reducido de gente son muy difíciles de mantener”, sentencia el propietario.

Sara abrió el Be24fit, situado en la estación, en plena pandemia. No por ello ha dejado de luchar por sacarlo adelante invirtiendo en climatización, calidad y máxima tecnología. No ha cerrado ni un día este verano durante las 24 horas, lo que le ha servido “para mantenerse e incluso crecer gracias al turismo”, celebra Sara.

En estos días prepara un bono especial combinado de entrenamiento personal que incluye actividades dirigidas en subgrupos de seis personas, gracias a la distancia suficientemente amplia que proporciona el interior del establecimiento. “Sigue siendo muy poco, tengo espacio para 22 personas y esto significa que tengo que doblar recursos. De 37 clases a la semana que tenía antes, ahora he pasado a 52 porque necesito meter a la misma gente”, lamenta Sara. Asegura que apuesta e invierte lo máximo por darse a conocer en el circuito deportivo.

Incertidumbre

Incertidumbre

Muchos más años lleva el Centro Deportivo Alameda, que modificó su sala interior de fitness para garantizar la distancia de seguridad entre sus clientes. Manuel, su propietario, se muestra expectante para ver cómo arranca septiembre. Ahora mismo, no tiene el movimiento de temporadas anteriores y, a la espera de que regresen los estudiantes, esto le genera incertidumbre, asiente.

Para diferenciarse del resto, Alameda decidió apostar por el fitness y el entrenamiento funcional, donde le dan mucha importancia al espacio de cada usuario. Por el momento han dejado a un lado las clases colectivas estándar y se han centrado en mejorar la instalación deportiva de musculación, cardio y los grupos de crossfit. Para ello han destinado un box de 500 metros cuadrados donde se realizan las sesiones de las prácticas anteriores.

“El sector ha sido muy castigado por la pandemia. El optimismo es moderado porque para recuperar lo que teníamos antes hará falta varios años”, concluye Manuel. 

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