Huesca

TELETRABAJO

Empleados con teletrabajo reconocen que echan de menos el contacto personal

Trabajadores en esta situación relatan su experiencia tras cambiar la oficina por el domicilio 

Jaime Calvo y el resto de sus compañeros fueron enviados a casa en el primer estado de alarma y ahora es permanente.
J. C. y el resto de sus compañeros fueron enviados a casa en el primer estado de alarma y ahora es permanente.
S.E.

J. C. cumple estos días año y medio desde que dejó las oficinas, en marzo de 2020, la empresa envió a la plantilla al completo a teletrabajar. Cuando le enviaron a su casa el ordenador de su puesto de trabajo, las pantallas, la silla y todo tipo de material de oficina, empezó a creer que quizás esto iba para largo. A los pocos meses, la empresa cerró las oficinas que tenía alquiladas y oficializó para toda la plantilla un nuevo contrato de teletrabajo. Desde entonces hasta ahora, el teletrabajo es parte de su día a día.

“Al principio fue complicado, aunque el hecho de tener que estar encerrado en casa y poder trabajar me ayudaba a desconectar y a cambiar de rutina unas horas al día”, recuerda Jaime, que, al igual que algunos de sus compañeros, es padre y la empresa le permitió acceder a esa flexibilidad para conciliar. Para no verse desbordado por la jornada laboral, intentó desde el comienzo ser estricto en los horarios, no despistarse mucho mientras está trabajando o darse cinco minutos, y si sus niños le requieren, intentar recuperar esa hora al día siguiente, indica.

No fue así para todos, ya que dos compañeros suyos cambiaron de puesto, ya que buscaban la interacción de la oficina. “Somos humanos y el contacto es necesario, pero hoy en día, con las herramientas informáticas puedes sacar más del 80% de la productividad”, asegura Jaime. 

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