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El Tribunal Supremo dice que basta una ley ordinaria para limitar derechos

El Alto Tribunal añade que sería “deseable”, una específica para la pandemia

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Efe

El Tribunal Supremo establece que la limitación de derechos fundamentales no ha de hacerse “necesariamente” por ley orgánica -basta incluso una ley autonómica- si bien añade que hubiera sido “deseable” poder acudir “a una regulación especifica para afrontar la pandemia que detallase cuantos extremos fueran susceptibles de precisión para ofrecer la máxima seguridad jurídica”.

Así lo señala la sentencia, conocida este lunes en su integridad, en la que la Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal rechaza el recurso del Gobierno de Canarias tras la no ratificación del cierre perimetral de las islas por alta incidencia de covid. La resolución establece que la Ley de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública de 1986 puede ofrecer cobertura a limitaciones puntuales de derechos de los ciudadanos, pero siempre que la Administración autonómica justifique razonablemente sus medidas.

En el texto de la sentencia el alto tribunal señala específicamente que cuando de la limitación de derechos fundamentales por el legislador se trata, “lo primero que es menester precisar es que no necesariamente ha de hacerse por ley orgánica”.

Admite que es cierto que el desarrollo de los derechos fundamentales está reservado a esa fuente (artículo 81.1 de la Constitución), si bien añade que “con carácter general la ley ordinaria es suficiente para regular el ejercicio de los derechos, aunque al hacerlo habrá de respetar su contenido”.

Para el Supremo, establecer limitaciones puntuales de derechos, incluso fundamentales, no equivale a desarrollarlos siempre que, por las características de las restricciones, no lleguen a desnaturalizarlos.

Por ello, dentro de la regulación que puede hacer la ley ordinaria “cabe, pues, la imposición de limitaciones puntuales a los derechos fundamentales” y que “siendo suficiente para ello la ley ordinaria, esa reserva puede ser satisfecha tanto por la ley del Estado cuanto por las leyes que, dentro de su competencia, dicten las comunidades autónomas”.

Una regulación concreta

No obstante, la sentencia añade que “sin ninguna duda hubiera sido deseable que, en vez de acudir a conceptos indeterminados y cláusulas generales, pudiéramos acudir a una regulación especifica para afrontar la pandemia”. Apunta así que “no puede preverse todo y tampoco puede decirse que los preceptos examinados adolecen de tal indeterminación que permitan hacer cualquier cosa a las administraciones” que los usen.

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